Es un ingrediente de cocina, pero muchos lo están usando para espantar hormigas de forma natural

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Su olor intenso puede ayudar a desorientar a estos insectos en balcones, terrazas y rincones de la cocina

Joana Costa

Editor

En filas, las hormigas tienen una habilidad casi sobrenatural para aparecer justo donde nadie las quiere. Basta una miga olvidada, una maceta húmeda o una pequeña rendija para que, de repente, una fila perfectamente organizada atraviese la cocina como si estuviera haciendo una visita guiada. Y aunque existen insecticidas eficaces, cada vez más personas buscan soluciones domésticas menos agresivas para ahuyentarlas sin llenar la casa de productos químicos.

Entre los remedios más comentados aparece uno tan simple como habitual en cualquier cocina: el ajo. El fuerte olor de este ingrediente puede actuar como barrera natural para las hormigas, que utilizan rastros químicos y señales olfativas para orientarse y desplazarse en grupo. Alterar esa especie de mapa invisible hace que muchas terminen alejándose de la zona.

Cerca de entradas

La forma más sencilla de utilizarlo consiste en cortar varios dientes de ajo y colocarlos cerca de entradas, terrazas, ventanas o puntos donde suelen aparecer los insectos. También hay quien frota ligeramente el ajo sobre marcos o pequeñas grietas para reforzar el olor durante más tiempo. No convierte la casa en un castillo medieval, aunque durante unos minutos la cocina puede recordar sospechosamente a una sartén de gambas al ajillo.

Pulverizador intenso

Otra opción consiste en preparar una mezcla de agua con ajo triturado y pulverizarla en zonas conflictivas. El objetivo no es eliminar a las hormigas directamente, sino crear un entorno poco atractivo para que busquen otro camino. 

Este tipo de remedios suele funcionar especialmente bien en balcones, terrazas o jardines donde las invasiones todavía son pequeñas. Cuando existe ya un hormiguero importante dentro de casa o una plaga consolidada, los expertos recuerdan que probablemente será necesario recurrir a métodos más específicos o profesionales.

Primero, los restos

También conviene tener en cuenta que las hormigas rara vez aparecen porque sí. La presencia de restos de comida, humedad o basura mal cerrada suele facilitar mucho que regresen una y otra vez. Por eso limpiar superficies, sellar grietas y evitar restos dulces sigue siendo igual de importante que cualquier remedio casero.

El ajo comparte protagonismo con otros trucos domésticos populares como el vinagre, el limón o la canela, todos ellos utilizados por su olor intenso. Aunque la efectividad puede variar según la especie de hormiga y el entorno, lo cierto es que muchos hogares siguen recurriendo a estas soluciones antes de sacar la artillería química pesada del armario de limpieza.

A veces, para recuperar la tranquilidad en una terraza en pleno verano, no hace falta una fumigación industrial: basta abrir la despensa y sacrificar un par de dientes de ajo.

Fotos | En Pexels: Taryn Elliott y Stuart  Robinson.

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