Parece una pregunta sencilla, pero no lo es. Cortar el césped con lluvia o antes de que llueva puede marcar la diferencia entre un jardín cuidado y un pastizal
El césped, como cualquier ser vivo, tiene sus manías. Y una de ellas es no llevar bien los cortes en el momento inadecuado. Aunque muchos lo hacen después de llover, pensando que está más blando, la realidad dice otra cosa.
Según los expertos, lo ideal es cortarlo cuando está seco. La razón es sencilla: las cuchillas deslizan mejor, se evita que se arranque de raíz y no se forman pegotes de hierba. Además, el corte queda más limpio y el césped se recupera antes.
Cortarlo mojado puede parecer fácil, pero genera acumulaciones, obstruye el cortacésped y puede crear zonas irregulares. Peor aún: los restos se apelmazan y favorecen la aparición de hongos si no se retiran bien.
No es una opción
Cortar la hierba después de llover puede parecer práctico, pero es un error habitual que pasa factura tanto al césped como al cortacésped. Cuando la hierba está mojada, las cuchillas no realizan un corte limpio: en lugar de segar, desgarran las hojas, lo que daña la planta y favorece la aparición de enfermedades.
Además, los restos húmedos se apelmazan en la base del césped, dificultando la oxigenación y provocando zonas amarillentas o encharcadas que pueden acabar desarrollando hongos persistentes.
Por si fuera poco, el cortacésped también sufre. La hierba mojada se adhiere a las cuchillas, al depósito y a las ruedas, generando atascos, pérdida de potencia y desgaste prematuro del equipo.
Incluso se incrementa el riesgo de accidentes, ya que el suelo resbaladizo y los movimientos irregulares del aparato pueden provocar tropiezos. Por eso, lo ideal es esperar a que el terreno esté seco para asegurar un corte más limpio, eficiente y respetuoso con el jardín.
La otra opción es anticiparse. Cortar el césped justo antes de la lluvia permite que, después del riego natural, crezca con fuerza y uniformidad. Eso sí, siempre que el corte se haya hecho con una máquina limpia y bien afilada.
Jamás en climas húmedos
Y no, no todo es teoría. El tipo de césped, el clima local y la frecuencia de riego también influyen. En zonas húmedas es mejor no esperar a la lluvia. En climas secos, puede tener sentido hacerlo justo antes.
En cualqueir caso, la recomendación general pasa por que siempre que se pueda hay que cortar en seco. Si no, hay que asegurarse de limpiar el cortacésped, recoger bien los restos y ventilar la zona. Y si llueve justo después, mejor que mejor: el césped lo agradecerá. Y tú, también.
Foto | Magic K
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