Alimentos congelados ¿por qué no?

En alguna ocasión, charlando con amigos sobre los alimentos congelados, estos se han visto sorprendidos de que no tenga problema en comprarlos y utilizarlos para cocinar. Esta circunstancia me ha dado a entender algunas cosas, entre ellas que quizá mis amigos me tengan algo sobrevalorada como cocinera, o que quizá los alimentos congelados lleven encima una mala fama en muchas ocasiones injusta.

De todo hay en botica, y así como podemos encontrar productos frescos de muy buena o escasa calidad, también el el lineal de los congelados conviven diversas calidades. Hablamos de cocina doméstica desde luego, no de alta cocina, ya que se puede considerar que si en un restaurante de alto nivel nos sirven la merluza, los guisantes o los hongos congelados, nos están engañando, pero eso no quiere decir que sean estos productos poco aceptables para una cocina casera o con menos pretensiones.

La bondad de un alimento congelado depende de muchos factores; un proceso congelación lento, los cambios de temperatura durante su almacenamiento, o una descongelación inadecuada, son factores que hacen que un buen alimento pierda sus cualidades. El mensaje que quiero trasmitir no es nada científico, sencillamente comentar que podemos utilizar con total tranquilidad algunos alimentos congelados en nuestra cocina, siempre que demos con los productos adecuados.

Para ello nada mejor que la prueba-error, ir adquiriendo y probando productos hasta dar con una buena lista de marcas o establecimientos en los que nos aseguren esa calidad. Algunas de las recetas que he publicado en este blog están realizadas con algún ingrediente congelado, ya que procuro tener una gélida despensa con productos de uso común que, o bien no se encuentran en temporada, o sencillamente me conviene tener siempre a mano.

Y no olvidemos respetar el proceso de descongelación, ya que no podemos pretender que un determinado alimento sometido a una descongelación forzada se muestre en su plenitud. De todos modos, lo mejor es respetar las instrucciones del fabricante, pues no es lo mismo utilizar unos guisantes congelados, que por su pequeño tamaño se pueden utilizar directamente pasando el congelador a la sartén si problemas, que una pieza de carne, que necesita una lenta descongelación.

Imagen vía | epSos.de en Flickr
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