
El concentrado de tomate se puede usar más allá de los guisos y sofritos con mucha facilidad
Hay un condimento, si se puede considerar como tal, que es fundamental en la cocina de Directo al Paladar. Si has prestado atención a algunos de los vídeos que Miguel Ayuso ha subido a nuestro canal de Youtube, comprobarás que habitualmente, si se trata de guisos y sofritos, tiene un as bajo la manga: el concentrado de tomate.
Este tipo de tubos, a veces en tarro, no dejan de ser tomate que se dejan cocinar durante muchas, muchas horas, espesándose y perdiendo su agua natural, pero multiplicando su sabor, y que va de perlas para darle intensidad sin necesidad de sal a muchos de tus guisos.
Pues bien, va siendo hora de que vaya más allá: lo he comprobado de primera mano con los bocadillos, siendo un producto que le va de maravilla a prácticamente cualquier elemento al que de por sí le vaya bien el tomate.
Misterio de uso no tiene ninguno, evidentemente. Simplemente, coges tu bote –o tubo– del concentrado de tomate y echas un buen chorretón sobre el pan, tostado o sin tostar, y ya pones el resto de ingredientes. Lo puedes untar o lo puedes dejar más basto, pero de las dos maneras queda bien.
Hasta la fecha, como digo, lo he probado con elementos a los que normalmente le va bien el tomate fresco como es el queso, el embutido y algunas latas de conservas que sabéis que me gustan especialmente como el bonito en aceite de oliva, la caballa o la melva.
Complicación no tiene ninguna, sabor todo el del mundo y el resultado es perfecto si queréis darle intensidad a vuestro bocadillo más elemental y, al mismo tiempo, tener esa potencia del tomate sin tener que empapar el pan con el agua que suelta el tomate fresco.
Imágenes | Birol Dincer
En DAP | Recetas de bocadillos
En DAP | Recetas de sándwiches
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios