Entre España y Francia hay numerosas diferencias etimologías que te pueden hacer el lío en una marisquería
¿Quién no ha soñado con cruzar la frontera, sentarse en una terraza francesa con vistas al mar y darse un homenaje a base de marisco fresco y vino blanco bien frío? Parece un plan infalible. Pero ojo, que lo que empieza como una escapada gourmet puede terminar con un susto en la cuenta... y no porque hayas pedido champán.
A veces, el error está en lo que creías estar pidiendo. Y no hablamos de equivocarte de menú, sino de confiarte con el idioma. El francés y el español pueden parecer primos hermanos, pero esa familiaridad a veces nos juega malas pasadas. ¿Te suenan los false friends? Pues con los mariscos, hay varios que pueden costarte más de un disgusto (y bastantes euros de más).
Resulta que cruzar la frontera y pedir marisco en Francia puede convertirse en una pequeña trampa lingüística. En España lo tenemos claro: gambas, langostinos y cigalas. Pero en territorio galo, esas mismas palabras no significan exactamente lo mismo, y ahí es donde empieza el lío.
Lo que tú crees que es un inocente langostino puede transformarse en una hermosa cigala, y lo que pensabas que era una cigala podría acabar siendo una especie que solo habías visto en documentales de Jacques Cousteau. La confusión no es solo semántica, también es económica. Porque ese malentendido con el camarero puede derivar en una factura que te deje sin postre… ni café.
Vamos por partes. Empezamos por las gambas. En francés, la palabra correcta para referirse a nuestras queridas gambitas es crevette. Si en lugar de eso se te ocurre decir “gamba” en francés, pueden entender otra cosa, o simplemente no entenderte. La parte buena de la película es que hay dos conceptos fundamentales. Coquillage se refiere a moluscos es decir, bichos con concha (coquille, en francés), y crustacés, como queda medianamente claro, crustáceos.
A partir de ahí, dependiendo de la carta y la zona, se pueden interpretar varias cosas, pero si quieres las típicas gambas blancas, piensa en crevette rose, es decir, gamba rosa. Para camarones o quisquillas, lo más habitual es que se refieran a ellos como crevette gris.
Si quieres gambas rojas, habremos de pedir crevette rouge y, en este caso, olvídate de que entiendan a qué te refieres con crevette blanc porque para ellos no existe. La confusión aquí no es tan cara, pero es el primer paso para que la conversación con el camarero empiece a torcerse.
De gambas y gambones
Si ya entramos en el terreno de los langostinos, la cosa se complica. En francés no tienen una palabra específica que se corresponda exactamente con “langostino”, pero muchas veces utilizan gambas (sí, con "s" al final y pronunciado al estilo francés, gã-bas) para referirse a crustáceos de mayor tamaño que lo que en España consideramos una gamba, lo que puede llevarnos a pedir una cosa creyendo que es otra.
Porque para ellos, la crevette es una gamba que tiende a ser pequeña, aunque a veces, para referirse a ellas, usan crevette petite (gamba pequeña) o crevette grande (gamba grande), y la gamba es algo más grande, pero no necesariamente lo que nosotros entendemos por langostino, sino más bien un gambón. No obstante, puede que en algunos sitios veas que se refieren como crevette a los langostinos.
Por eso, generalmente, usan el término gamba para definir a crustáceos grandes como pasa con el carabinero (gambon ecárlate - gambón escarlata), aunque en el sur de Francia recurren a menudo el concepto carabinero para referirse a ellos.
El jaleo del langostino, 'le langoustine' y las cigalas
No obstante, ojo con pedir langostinos. Un francés entiende por langoustine lo que en España llamamos cigalas, así que la distancia en cifras va a ser bastante abultada si echamos un vistazo a la carta.
El verdadero caos lingüístico y culinario empieza cuando hablamos de cigalas. Si vas a Francia y pides cigales, seguramente piensen que les vacilas porque manejan dos tipos de cigales y ninguna sirve para definir lo que consideramos en España cigala y, sobre todo, es raro que las vayas a encontrar en un restaurante.
Por un lado, está la petite cigale, que son los santiaguiños y que son muy poco frecuentes. Por el otro, está la grande cigale, que es lo que en Francia entienden por cigarra real o cigarra de mar, que no debe causarte mucho problema porque no se puede capturar legalmente en Francia, así que, si te la ofrecen: mosquéate un poco.
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En DAP | Gambas al ajillo
En DAP | Gambas a la plancha
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