Emular a este icono es factible, aunque no sea idéntico, reemplazando ciertos ingredientes
Pocas recetas resultan en la cocina española más elementales y, a la vez, reconfortantes como unas patatas a la riojana. Apenas dos ingredientes principales: patatas y chorizo, forman un tándem potente y sabroso con el que decenas de generaciones se han alimentado y que, a medida que el invierno se recrudece, más se agradecen.
Pero si estás vigilando, por las razones que sean, determinadas ingestas y comer chorizo se ha convertido en un pequeño tabú doméstico, hay formas de emular a este icono de la cocina riojana sin que tengas que despedirte por completo de su singular sabor.
La clave, como es evidente, está en reemplazar al idolatrado chorizo por buena parte de los ingredientes que lo conforman, desechando así la parte salina y más grasa de un embutido no menos icónico.
Por eso, el paso fundamental en hacer unas patatas a la riojana viudas de chorizo es, ni más ni menos, que recurrir a la pulpa de pimiento choricero, que se puede encontrar ya prácticamente en cualquier tipo de supermercado, que deberemos añadir a nuestro sofrito una vez hayamos puesto en marcha la mezcla clásica de cebolla, pimiento verde y ajo.
El ajo, además, cobra más importancia en unas patatas a la riojana deschorizadas, pues es el otro ingrediente fundamental de este adobo, además del pimentón –ahí, al gusto, puedes equilibrar dulce y picante en tu sofrito– con los que conseguirás, con ayuda del aceite que hayas puesto al principio, conseguir los aromas tradicionales del chorizo sin añadirlo.
No es lo mismo –y lo sabemos–, pero si por algún motivo no puedes tomar chorizo, renunciar a las patatas a la riojana no tiene por qué ser una opción.
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