
Una sencilla forma de tomar una frittata italiana un poco tuneada y muy original
El calabacín es uno de los ingredientes todoterreno por excelencia de nuestra cocina. Barato, accesible ya todo el año, versátil y sano, por sí mismo es capaz de protagonizar grandes platos de cuchara y, al mismo tiempo, ser una sencilla guarnición a la plancha o a la parrilla.
Sin embargo, a la chef Samantha Vallejo-Nágera, a la que pusimos cara de manera masiva por su paso como jurado de Másterchef, la receta que le vuelve loca es una frittata de calabacín, tal y como compartió en sus redes sociales.
Una fórmula muy fácil de usar un elemento ligerísimo y con pocas calorías que emparenta en esta receta con huevo, cebolla, un poco de yogur griego y permite tener listo un primer plato o un principal para dar de comer a un regimiento sin complicarse en la cocina.
Lo primero de la ecuación es cortar los calabacines, piel incluida, en rodajas finas y ponerlo en una bandeja de horno sobre un poco de papel sulfurizado, salpimentar, echar un chorrito de aceite y cocinar durante 20 minutos, tras haber precalentado el horno a 200 ºC.
También se puede hacer en la plancha, pero en este caso, Samantha prefirió el horno. Mientras está allí el calabacín, se va haciendo la cebolla caramelizada, en una sartén a fuego suave, tras partirla en juliana.
Cuando esté todo listo, bates los huevos, añades la cebolla, el yogur, los calabacines y, si quieres, un poco de queso en polvo y algunas especias, removiendo todo bien. De ahí, todo a una fuente de horno, previamente engrasada, y un toquecito de 15 minutos a 200 ºC obrará el milagro. Fácil, rápido, rico y barato.
Imágenes | Instagram @samyspain
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