Laurel y bicarbonato, una combinación con múltiples aplicaciones en el hogar

Un remedio tradicional que vuelve a ganar protagonismo por su eficacia para eliminar olores y mantener el hogar fresco

Joana Costa

Editor

Durante años, las soluciones más sencillas han quedado relegadas frente a productos industriales cada vez más específicos. Sin embargo, en los últimos tiempos, muchos trucos domésticos tradicionales están recuperando protagonismo, sobre todo aquellos que combinan eficacia, bajo coste y ausencia de químicos agresivos.

Entre ellos destaca una mezcla que circula con fuerza en medios y redes: hojas de laurel y bicarbonato de sodio. Es una combinación aparentemente simple, pero con múltiples usos prácticos dentro del hogar.

El interés no es casual. En un contexto en el que se busca reducir el uso de ambientadores artificiales y productos agresivos, esta fórmula destaca por su versatilidad y por utilizar ingredientes que casi todo el mundo tiene en casa.

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El bicarbonato es conocido por su capacidad para absorber olores y neutralizar la humedad. No enmascara, sino que actúa directamente sobre las partículas responsables del mal olor, lo que lo convierte en un aliado habitual en limpieza doméstica

Propiedades repelentes

El laurel, por su parte, aporta un aroma natural suave y persistente. Además, contiene compuestos con propiedades antibacterianas y repelentes, lo que ayuda a mantener alejados insectos y a evitar la aparición de olores desagradables en espacios cerrados.

Juntos, funcionan especialmente bien en armarios, zapateros, cajones o despensas. Basta con colocar unas hojas de laurel secas junto a una pequeña cantidad de bicarbonato en un recipiente abierto o en una bolsita de tela para que actúen durante días.

Uno de los usos más habituales es en armarios donde se guarda ropa de temporada. Allí, la mezcla ayuda a prevenir el olor a cerrado y reduce la humedad acumulada, responsable de muchas manchas y malos olores.

También se utiliza en la nevera, donde el bicarbonato absorbe los olores de los alimentos y el laurel aporta un aroma más neutro y limpio que el de los ambientadores comerciales.

Otro punto a favor es su durabilidad. A diferencia de los productos en spray, esta mezcla mantiene su efecto durante semanas, solo necesita renovarse cuando el bicarbonato pierde eficacia o el laurel se seca por completo.

Además, es una solución económica y sostenible, ya que evita el uso de plásticos, aerosoles y productos específicos innecesarios. Se trata de una alternativa sencilla que encaja con una limpieza más consciente.

Así, nno sorprende que este truco haya vuelto a ponerse de moda. Una mezcla tradicional, eficaz y fácil de aplicar que demuestra que, en muchos casos, lo más simple sigue siendo lo más útil.

Fotos | IA/ChatGPT

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