
Investigadores alertan de que algunos programas domésticos no desinfectan correctamente la ropa y pueden favorecer la supervivencia de bacterias
Durante años, lavar las sábanas a 60 °C se ha considerado una especie de garantía doméstica contra bacterias, virus y otros microorganismos. La lógica parecía sencilla: más temperatura equivale a más higiene. Sin embargo, una investigación reciente ha puesto en duda una de las rutinas más extendidas en millones de hogares.
Según un estudio publicado en 2025 en la revista Plos one por investigadores de la Universidad De Montfort (Reino Unido), varias lavadoras domésticas analizadas no alcanzaron o mantuvieron la temperatura necesaria para desinfectar correctamente textiles contaminados, especialmente durante ciclos rápidos o ecológicos.
El estudio analizó el funcionamiento de varias lavadoras domésticas y encontró un resultado inesperado: aproximadamente la mitad de los equipos analizados no alcanzaron realmente los 60 °C que mostraban sus programas de lavado.
Una temperatura que no se alcanza
Los investigadores comprobaron que seleccionar una temperatura concreta en el panel no significa necesariamente que la ropa llegue a alcanzarla. En algunos casos, la diferencia entre la temperatura programada y la real era considerable. Incluso se detectaron ciclos que apenas superaban los 20 °C pese a estar configurados para trabajar a 60 °C.
Las consecuencias van más allá de una simple cuestión de limpieza. Durante las pruebas, algunas máquinas no consiguieron eliminar determinadas bacterias presentes en los tejidos, especialmente en ciclos rápidos o de corta duración. Los autores observaron que varias muestras seguían presentando microorganismos tras completar el lavado.
Multiplicación de bacterias
Uno de los aspectos que más preocupa a los científicos es la combinación de bajas temperaturas y programas ecológicos. Estos ciclos, diseñados para reducir el consumo de agua y energía, se han popularizado en toda Europa. Sin embargo, según los resultados del estudio, pueden crear condiciones favorables para que algunas bacterias sobrevivan o, aún peor, sigan multiplicándose.
La investigación también analizó el comportamiento de determinados microorganismos expuestos repetidamente a detergentes domésticos. Los autores encontraron indicios de que algunas bacterias desarrollan mecanismos de resistencia, no solo frente a los productos de lavado, sino también frente a ciertos antibióticos de uso médico.
En algunas lavadoras se identificaron microorganismos pertenecientes a géneros como Pseudomonas, Acinetobacter o Mycobacterium, varios de ellos incluidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre los patógenos que requieren una vigilancia especial debido a su capacidad para desarrollar resistencias.
Los investigadores no proponen que toda la ropa se lave a temperaturas extremas. De hecho, recuerdan que muchos tejidos modernos pueden deteriorarse con lavados continuos a 90 °C. La recomendación pasa por utilizar ciclos adecuados según el tipo de ropa, mantener correctamente la lavadora y recurrir a productos desinfectantes cuando sea necesario.
Desinfectar la lavadora
Otro de los mensajes más relevantes del estudio es que la limpieza de la propia lavadora resulta tan importante como la de la ropa. Los expertos señalan que los restos de humedad, detergente y suciedad pueden favorecer la aparición de biopelículas bacterianas en juntas, cajones y conductos internos si no se realizan ciclos de mantenimiento periódicos.
La investigación pone sobre la mesa una idea sencilla: la temperatura que aparece en la pantalla no siempre coincide con la que realmente alcanza la ropa. Y cuando se trata de eliminar microorganismos, unos pocos grados de diferencia pueden cambiar completamente el resultado del lavado.
Fotos | En Pexels: RDNE Stock project y Helena Lopes.
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