Con esta receta rápida italiana decimos adiós al calabacín en septiembre con un aperitivo que nada tiene que envidiar a a las croquetas

Puedes usar en ellos, además, el embutido que más te guste

Jaime de las Heras

Editor Senior

Septiembre puede ser muchas cosas. Fugaz quizá sea una de ellas, pero también una buena oportunidad para estirar las ganas de verano, aunque éste ya se haya marchado, y nosotros no queramos darnos cuenta.

Por eso, siempre que pienso en los últimos días de septiembre pienso en aperitivos divertidos que merezca la pena con un buen vermú en la mano y, como es lógico, con algo que picar en la otra.

No tengo nada en contra de las aceitunas o de unas patatas fritas, pero también gusta llevarse algo caliente a la boca y, por qué no, salir de las croquetas. Por eso, una de esas recetas infalibles para disfrutar de un entrante original es esta forma distinta de comer calabacín y embutido: los zucchine a pullastiello.

Es una receta italiana que, básicamente, consiste en meter una rodaja de embutido entre dos laminas finas de calabacín y freírlo. El procedimiento, aunque es un poco laborioso, es perfecto para no tener que comer calabacín en crema una vez más y te permite dar de comer a un regimiento una vez que te pongas manos a la obra.

Solo tienes que laminar los calabacines y freírlos por tandas, pudiendo aprovechar ese momento de la fritura para ir cortando rodajas del embutido que te guste, y un poco de queso.

Cuando el calabacín esté frito, lo escurres y haces con él minisándwiches, metiendo el embutido y el queso entre medias. Lo aprietas bien, pasas por harina, huevo y pan rallado, y lo fríes de nuevo, quedándose unos doradísimos y crujientes trozos de calabacín frito, pero cargados de embutido y queso, con los que tus invitados fliparán.

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