
Los calabacines de verano son perfectos para hacer una versión más ligera y fresca del risotto italiano
Para esos días de verano en los que ya estás hasta el moño de alimentarte a base de ensaladas, gazpachos y otros platos fríos, un plato completo a base de arroz sienta de maravilla. Y como no queremos complicarnos ni pasar mucho tiempo en la cocina, el risotto es la elección perfecta. Solo hay que elegir la receta adecuada a las altas temperaturas; no tiene por qué ser un plato pesado en absoluto.
Es cierto que asociamos el risotto a la cocina más reconfortante de otoño o invierno, pero hay tantas formas de prepararlo, que podemos adaptarlo a cualquier época del año. Y qué mejor que la huerta estival para darle frescor, ligereza y sabor, con una versión saciante pero nada pesada, que lo mismo te apaña una cena en la terraza en plenas vacaciones o te soluciona una comida de diario en casa. El risotto de calabacín es una apuesta segura.
Su elaboración es la misma de siempre que usamos en cualquier risotto canónico; si dejamos todos los ingredientes listos apenas tardaremos media hora en tener la comida en la mesa. Corta en cubitos pequeños el calabacín, sin pelar, y ten la cebolla bien picada para que se cocine más rápidamente, y el resto es coser y cantar. No pasa nada por usar un caldo de verduras comercial si no tienes casero, elige uno que te guste, ponlo a fuego bajo para que esté caliente, y a echarlo poco a poco mientras cuece el arroz.
Para que sea más ligero y veraniego, prueba a sustituir parte de la mantequilla o toda ella con un queso fresco como ricotta o alguna variedad cremosa, y añade también al final el zumo de medio limón y ralladura bien fina. Si lo emplatas con hierbas frescas como albahaca o tomillo, será aún más refrescante y estival.
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