
El investigador experto en nutrición, Luis Gustavo Sabóia Ponte, señala los beneficios que aporta esta parte de la remolacha, que habitualmente se desecha
La remolacha es ampliamente consumida en todo el mundo, pero estamos desperdiciando su parte más saludable. Culturalmente tenemos asociada su ingesta únicamente al bulbo, a la hortaliza que crece bajo tierra, pero sus hojas y tallos son una joya nutricional que, según los expertos, deberíamos comer para aprovechar sus potenciales efectos beneficiosos.
Con un coste mínimo, las hojas de la remolacha son una gran fuente de nutrientes, mucho más que la propia hortaliza. Así lo han determinado estudios como Uncovering the Nutritional Landscape of Food, publicado en la revista PLoS ONE, en el que se destacan aquellos alimentos que contienen el mayor número de nutrientes esenciales en una sola ración, de forma equilibrada.
Las hojas de la remolacha son ricas en proteínas vegetales, calcio, hierro, vitamina K y vitaminas del grupo B, especialmente riboflavina. Todo ello con un aporte nutricional muy bajo, apenas 22 kcal por cada 100 g de porción comestible. Además, son ricas en compuestos fenólicos con acción antioxidante, como destaca el nutricionista Luis Gustavo Sabóia Ponte, investigador de la Universidade Estadual de Campinas y profesor de la Universidade Paulista (Unip) y del Centro Universitário Senac, en Brasil.
“En la práctica, se suele entender por remolacha la raíz en sí misma, y así es como se vende, se prepara y se recuerda habitualmente en la vida cotidiana. Por ello, las hojas suelen quedar al margen de los hábitos alimenticios habituales y, a menudo, simplemente se desechan”, comenta el experto a la BBC.
Ponte ha trabajado analizando los potenciales beneficios de este vegetal, indagando en la biodisponibilidad de sus nutrientes, es decir, de la capacidad que tiene el organismo humano para digerirlos y aprovecharlos. Según sus ensayos en laboratorio, las hojas demostraron conservar su actividad biológica tras la digestión, ayudando a proteger el ADN frente al daño oxidativo, y también mostraron potenciales beneficios en posibles tratamientos contra el cáncer colorrectal.
Aunque Ponte indica que hay que interpretar sus datos aún con cautela, pues no todos los componentes de las hojas de la remolacha seguían disponibles tras el proceso digestivo, sí afirma que los resultados demuestran que las hojas de remolacha son un alimento de gran valor potencial para la salud humana. Otro estudio previo, en 2019, reveló que la ingesta de hojas de remolacha liofilizada podía ayudar a reducir el colesterol o LDL en personas con obesidad y sobrepeso.
Merece por tanto la pena comprar las remolachas al natural, crudas, en lugar de en conserva ya cocidas, y hacerlo además con todos sus tallos y hojas. Se pueden consumir como cualquier hoja verde, en crudo en ensaladas, aunque son más suaves y tiernas si se saltean ligeramente o se cocinan en una tortilla, revuelto, guiso o sopa.
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