Deja de cocer la remolacha en agua: esta es la mejor forma de cocinarla para que conserve todos sus nutrientes

Si se prepara hervida y pelada, parte de sus propiedades se pierden en el agua

Remolacha Cocida
Facebook Twitter Flipboard E-mail
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior
jaime-de-las-heras

Jaime de las Heras

Editor Senior

Aunque en nuestro país no es tan habitual preparar remolacha cocida en casa y muchas veces recurrimos a las versiones ya listas que venden en el supermercado, sigue siendo una forma bastante frecuente de consumir una hortaliza sana, sabrosa y muy completa. 

Sin embargo, cuando la cocemos exclusivamente en agua podemos hacer que pierda parte de sus propiedades, además de rebajar su sabor y apagar algo ese color intenso tan característico. Por eso, hacerla al horno en papillotte o cocinarla al vapor puede ser una opción mucho más interesante si lo que queremos es conservar mejor sus nutrientes y disfrutar de un resultado más rico.

La remolacha es uno de esos productos que no siempre ocupan un lugar central en la cocina diaria, pero que ofrecen mucho más de lo que parece a simple vista. 

Tiene un sabor suave con un punto terroso, combina bien con ensaladas, cremas o guarniciones y además aporta vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes. Todo eso la convierte en una hortaliza muy interesante dentro de una dieta equilibrada. Aun así, no basta solo con comprarla. También importa, y mucho, la manera de cocinarla.

remolacha

Muchas personas optan por hervirla porque es el método más conocido. También resulta, a priori, el más cómodo. Se pone en una olla con agua, se deja cocer hasta que esté tierna y después se pela. 

Ese sistema funciona, claro, pero tiene una desventaja importante. Al estar sumergida durante bastante tiempo, parte de sus nutrientes puede acabar en el agua de cocción. Además, el sabor pierde intensidad y la textura puede quedar algo más aguada de lo deseable.

Los aliados de la remolacha: horno y vapor

Frente a esa técnica, el horno aparece como una alternativa muy recomendable. Sobre todo si se hace en papillotte. En este caso, la remolacha debe cocinarse entera, sin pelar y bien lavada previamente para eliminar cualquier resto de tierra. 

remolacha-cocina

Después se envuelve de forma individual en papel de aluminio o se coloca en un paquete bien cerrado para que conserve su propia humedad. Así se cocina de una manera más suave y protegida, sin contacto directo con el agua y sin perder tantos jugos en el proceso.

Para hacerlo bien, conviene precalentar el horno a unos 180 grados. Luego se introducen las remolachas envueltas y se dejan cocinar entre 40 y 60 minutos, según el tamaño. Las piezas pequeñas estarán listas antes. Las más grandes necesitarán algo más de tiempo. Para comprobar el punto, basta con pincharlas con un cuchillo o una brocheta fina. Si entra con facilidad, ya están hechas.

Ese sistema tiene varias ventajas muy claras. Por un lado, el sabor se concentra mejor. Por otro, la textura resulta más agradable, tierna pero firme, sin exceso de agua. También ayuda a mantener un color más vivo. 

Una vez fuera del horno, lo mejor es esperar unos minutos hasta que se templen. Después se pelan con cuidado, ya que la piel suele desprenderse con bastante facilidad cuando la cocción ha sido correcta.

Remolacha Sin Pelar

Otra forma muy interesante de prepararlas es al vapor. Se trata de una opción sencilla, limpia y muy eficaz para reducir la pérdida de nutrientes. El procedimiento empieza igual. 

Primero hay que lavar bien la remolacha y dejarla con piel. Luego se coloca en una vaporera o sobre un accesorio apto para cocción al vapor, siempre evitando que toque el agua. A continuación, se tapa el recipiente y se deja cocinar hasta que quede tierna.

En este caso, el tiempo suele moverse entre 30 y 45 minutos. Dependerá, una vez más, del tamaño de cada pieza. Igual que ocurre con el horno, lo mejor es comprobar el punto pinchando el interior. Cuando esté lista, se deja reposar un poco y se pela después. Sin complicaciones. Sin pasos extra.

remolacha

Mantener la piel durante la cocción es una recomendación importante. No se trata de un detalle sin más. Esa capa exterior actúa como una especie de protección natural, ayudando a conservar mejor el sabor, el color y parte de los nutrientes. 

Si se pela antes de cocinarla, la pulpa queda mucho más expuesta y el resultado final puede ser peor. Por eso merece la pena respetar ese paso, tanto si se hace al horno como si se cocina al vapor.

Imágenes | Foto de Ksenia Pixelesse en Unsplash / Foto de Edward Howell en Unsplash 

En DAP | Recetas con remolacha

En DAP | Borsch

Inicio