Nestlé ha puesto en marcha en España un expediente de regulación de empleo que puede alcanzar a 301 trabajadores, una cifra que equivale a cerca del 7% de su plantilla en nuestro país. La multinacional suiza cuenta actualmente con 4.158 empleados en territorio español, de modo que el ajuste anunciado tendrá un impacto relevante dentro de su estructura local. La decisión llega meses después de que el grupo avanzara a escala internacional un plan de reducción de personal mucho más amplio.
Según ha explicado la empresa, como recoge El País, esta medida se produce en un momento de cambios profundos en el negocio del gran consumo. Nestlé sostiene que el sector está soportando mayores costes operativos, nuevas pautas de compra por parte de los consumidores y una presión creciente de las marcas de distribución. A partir de ese diagnóstico, la compañía considera necesario reorganizarse para responder mejor al mercado, ganar agilidad y concentrar esfuerzos en sus enseñas consideradas estratégicas.
Dentro de esa reorganización, la firma plantea avanzar en automatización y digitalización de procesos. Su argumento es que ese giro permitiría construir una estructura más eficiente y preparada para asegurar la viabilidad del negocio a largo plazo. También defiende que esa transformación es clave para sostener la creación de valor en los próximos años. En otras palabras, presenta el ERE como parte de un plan de adaptación industrial y comercial, no como una decisión aislada.
Los recortes no se concentrarán en un único punto. Afectarán a puestos de oficinas, a equipos de ventas, a centros de distribución y a seis fábricas repartidas por distintas comunidades. Los centros señalados por la compañía están en Pontecesures, en la provincia de Pontevedra; Sebares, en Asturias; La Penilla, en Cantabria; Miajadas, en Cáceres; Reus, en Tarragona; y Girona. Eso dibuja un ajuste con alcance territorial amplio.
La empresa ya ha comunicado la apertura del procedimiento a la plantilla. A partir de ahora debe iniciarse la negociación con la representación legal de los trabajadores. Esa fase servirá para discutir las condiciones del expediente y, en teoría, estudiar fórmulas que permitan reducir el golpe sobre el empleo. Nestlé asegura además que intentará ofrecer apoyo a los profesionales que finalmente resulten afectados por la medida.
Este movimiento encaja con la hoja de ruta que el grupo anunció en octubre de 2025. Entonces, el nuevo equipo directivo, con Pablo Isla en la presidencia y Philipp Navratil como consejero delegado, dio a conocer un plan de 16.000 despidos en todo el mundo a ejecutar en dos años. Ese volumen representaba casi el 6% de la plantilla global. La decisión sobre España se interpreta, por tanto, como una derivada nacional de aquella estrategia internacional de ajuste.
Nestlé tiene presencia en 185 países y suma 271.000 empleados a escala mundial. Pese a ese tamaño, el grupo cerró 2025 con señales de debilitamiento en sus resultados globales. Las ventas alcanzaron 89.490 millones de francos suizos, unos 98.700 millones de euros, lo que supuso una caída del 2% respecto al ejercicio anterior. El beneficio neto fue de 9.033 millones de francos, alrededor de 9.900 millones de euros, con un descenso del 17% por la reducción de márgenes y de los beneficios operativos.
En España, sin embargo, la evolución fue distinta. La compañía terminó 2025 con unas ventas de 2.894 millones de euros, un 12% más que el año previo. Ese dato introduce un contraste evidente: mientras el negocio local mejoró en facturación, la filial española quedará ahora sometida a una reducción importante de empleo. Precisamente esa contradicción explica parte de las críticas que ya han empezado a surgir tras el anuncio.
La reacción sindical: posibles movilizaciones
Las primeras reacciones sindicales han sido rápidas. CSIF ha rechazado públicamente el ERE y ha avanzado que estudia movilizaciones junto con el resto de organizaciones presentes en el comité de empresa. El sindicato formará parte de la mesa negociadora, cuya constitución está prevista para el 6 de mayo. Desde esa organización se considera excesiva la cifra planteada por la empresa, sobre todo teniendo en cuenta que Nestlé sigue siendo una de las grandes referencias mundiales del sector alimentario.
La central sindical ha dejado claro que su objetivo será rebajar el número de salidas y lograr las mejores condiciones posibles para quienes puedan verse afectados. También ha subrayado la importancia de favorecer la recolocación y la continuidad laboral de esos trabajadores. Así arranca una negociación que previsiblemente será tensa. Lo que está sobre la mesa no es solo un ajuste de plantilla, sino una nueva fase en la reorganización de una de las mayores empresas de alimentación del mundo.
Imágenes | Nestlé