Esta receta, originaria de los clásicos restaurantes de Estados Unidos, especialmente en Kansas, es un secreto a voces para los amantes del ajo, y se llama Wichita Garlic Salad, es decir, una ensalada de ajo al estilo de Wichita.
Rescatada de las páginas de The Washington Post, a diferencia de lo que pueda parecer, no es una ensalada fuerte ni picante, es una propuesta fresca que se impregna por completo de un aderezo único.
La magia está en su textura cremosa que recuerda en parte a la ensalada de col (o coleslaw), pero con un giro de sabor especial por el toque del ajo y el queso. Se sirve bien fría y es el comodín ideal para potenciar cualquier menú.
Cortar la lechuga iceberg en trozos pequeños o en tiras muy finas, lo mismo con el repollo blanco y rallar la zanahoria.
En un cuenco, mezclar la mayonesa con los dientes de ajo picados o rallados, el vinagre y la pimienta negra molida. Batir hasta obtener una salsa suave y homogénea. (Si se deja reposar el aderezo en la nevera durante al menos 30 minutos antes de usarlo, los sabores del ajo se intensificarán muchísimo).
Verter el aderezo sobre la base de vegetales y revolver bien para integrar todo.
Con qué acompañar la ensalada de Wichita
Esta ensalada se sirve fría y es el acompañamiento perfecto para platos como cachopo o una milanesa de calabacín a la napolitana. También combina genial con un bocadillo tipo pulled pork, ya que equilibra muchísimo el plato.
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