Durante décadas, los supermercados españoles diseñaron gran parte de su oferta pensando en un consumidor bastante homogéneo. Sin embargo, los cambios demográficos están transformando rápidamente esa realidad. El crecimiento de la población extranjera está modificando hábitos de consumo, preferencias alimentarias e incluso la forma en que las cadenas organizan sus lineales.
Según datos presentados por la consultora Worldpanel by Numerator, recogidos por Levante durante una jornada sobre el futuro del comercio minorista celebrada en Barcelona, los hogares extranjeros se han convertido en uno de los segmentos más relevantes para el sector de la distribución. Actualmente representan alrededor del 14% de la población española y podrían alcanzar el 22% en la próxima década.
Más arroces, harinas y mantequillas
Una de las características que más llama la atención es que estos hogares suelen cocinar más en casa que la media. Esto se refleja directamente en la cesta de la compra. Arroces, harinas, mantequillas e infusiones aparecen con mayor frecuencia entre sus adquisiciones, en parte porque muchas familias mantienen hábitos culinarios vinculados a sus países de origen.
Los datos también muestran diferencias en la forma de comprar. Los consumidores extranjeros utilizan más los supermercados de surtido corto y adquieren una mayor proporción de productos de marca blanca. Según los expertos de Worldpanel, esto no responde tanto a una cuestión cultural como al hecho de que se trata de hogares generalmente más jóvenes y con presencia de niños.
Más cosmética
Además de la alimentación, destacan otras categorías donde su gasto es superior a la media. Los productos de belleza, cuidado personal y algunos artículos de moda tienen un peso más relevante en sus compras, especialmente entre determinados colectivos procedentes de América Latina.
Por el contrario, algunos alimentos muy asociados a la dieta mediterránea siguen teniendo una menor presencia en sus carros. Los expertos señalan que platos preparados a base de verduras, pescado o marisco todavía no ocupan el mismo espacio que tienen entre los consumidores nacidos en España.
Menos marcas locales
Las diferencias también se observan en las marcas elegidas. Mientras muchos hogares españoles mantienen una fuerte fidelidad a enseñas tradicionales, parte de los consumidores extranjeros muestran una mayor afinidad por marcas internacionales como Oreo, Dove, Knorr, Heinz, Hellmann's o Pringles.
No obstante, los especialistas destacan que estas diferencias tienden a reducirse con el paso del tiempo. A medida que las familias acumulan años de residencia en España, incorporan progresivamente productos habituales del mercado local. Según Worldpanel, después de aproximadamente quince años viviendo en el país, casi la mitad de los productos adquiridos coinciden ya con los patrones de compra de los hogares autóctonos.
Para los supermercados, la conclusión es clara. Más allá de precios o promociones, entender cómo compra una población cada vez más diversa se ha convertido en uno de los grandes retos del sector y también en una de las principales oportunidades de crecimiento para los próximos años.
Fotos | En Pexels: Jack Sparrow y Atlantic Ambience.