
Tras analizar a 36 estudiantes universitarios y su rendimiento, los resultados del estudio desmontan varios mitos sobre el entrenamiento y la nutrición vegetal
¿Es posible dejar de comer carne sin perder fuerza en el gimnasio ni resistencia al correr? Muchas personas, y especialmente los deportistas, se hacen esta pregunta. Sin embargo, existe el riesgo de caer en el error de confiar en las redes sociales, las cuales suelen estar llenas de información errada o contradictoria sobre el consumo de proteína vegetal. Para salir de dudas, un equipo de investigadores decidió evaluar el rendimiento de estudiantes deportistas con una alimentación omnívora frente a una puramente vegetal.
El estudio, titulado Plant-Based vs. Omnivore diets for athletic performance [....] (del inglés, se traduce como "Dietas basadas en plantas frente a dietas omnívoras y su impacto en el rendimiento deportivo de atletas recreativos en comedores universitarios: un estudio cruzado aleatorizado", publicado en el Nutrition Journal, contó con la coparticipación de Peggy Policastro (directora de Nutrición Conductual en la Universidad de Rutgers). Abreviado como SWAP MEAT.
Esta investigación experimental tuvo como objetivo principal comparar el rendimiento deportivo en corredores recreativos y practicantes de entrenamiento de fuerza tras cuatro semanas en cada tipo de alimentación. En pos de desmitificar (o no) afirmaciones frecuentes que sostienen que las dietas vegetales no aportan suficientes calorías o proteínas para cubrir las exigencias del ejercicio físico.
Cómo se realizó y quiénes participaron
Para la investigación se reclutaron 36 estudiantes universitarios físicamente activos de cuatro instituciones académicas: la Universidad de Rutgers, la Universidad de Stanford, la Universidad de Vanderbilt y la Universidad de Reading (Inglaterra). El grupo estuvo compuesto por 16 corredores recreativos y 20 practicantes de entrenamiento de fuerza que ejercitaban entre 3 y 4 veces por semana.
Cada participante completó dos fases de cuatro semanas bajo un diseño cruzado (crossover), siendo también su propio grupo de control:
- Primera fase de tipo omnívora: tenían un consumo de al menos dos porciones diarias de proteína animal.
- Segunda fase de tipo vegetal: efectuaron el reemplazo de la carne habitual por al menos dos porciones de proteína vegetal (legumbres, tofu o alternativas vegetales a la carne).
Los resultados obtenidos
Al evaluar la resistencia y la fuerza al finalizar cada periodo de cuatro semanas, los investigadores no observaron diferencias estadísticamente significativas en el rendimiento entre ambas alimentaciones:
- Corredores (carrera cronometrada de 12 minutos): Recorrieron una media de 2658 metros en la fase omnívora y 2622 metros en la fase basada en plantas (una diferencia no significativa de apenas 36 metros).
- Entrenamiento de fuerza (fuerza en máquinas compuestas, máximo en 3 repeticiones): En ejercicios de press de pecho, jalón al pecho y prensa de piernas, la fuerza combinada fue aproximadamente un 4 % menor durante la fase basada en plantas. Esta pequeña variación tampoco alcanzó significación estadística y pudo deberse al azar.
Durante la fase basada en plantas, los participantes ingirieron una media de 71 gramos de proteína al día, frente a los 103 gramos diarios de la fase omnívora. A pesar de esta reducción, el aporte proteico en la dieta vegetal se mantuvo dentro de las recomendaciones oficiales para personas que realizan actividades de acondicionamiento físico general.
Asimismo, se observaron diferencias nutricionales clave entre ambas opciones. La dieta omnívora presentó mayores niveles de grasas saturadas, colesterol y vitamina B12 (razón por la cual esta última requiere suplementación en personas vegetarianas o veganas), mientras que la alimentación vegetal aportó una mayor cantidad de carbohidratos, fibra, hierro y calcio.
Conclusiones y también limitaciones
Los investigadores tras el estudio y análisis, señalan que estos resultados ofrecen tranquilidad a los deportistas cotidianos que desean incorporar más alimentos de origen vegetal sin el miedo a perjudicar sus metas de fuerza o resistencia. No obstante, destacan la importancia de una adecuada planificación nutricional para evitar deficiencias a corto y largo plazo con expertos en la materia.
Como principales limitaciones, los autores subrayan que el estudio evaluó a deportistas recreativos en un periodo corto de cuatro semanas. Por ello, los hallazgos no se pueden extrapolar directamente a atletas de élite ni determinan los efectos de este tipo de alimentación en el desarrollo muscular y la recuperación a lo largo de meses o años.
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