
Se prepara en media hora y lo mejor es que nos proporciona un almuerzo o cena ligera
A diferencia de una sopa o una crema ligera, este puré no necesita natas, lácteos ni espesantes: toda su consistencia es el resultado de cocinar las verduras en su punto justo. Gracias a esto, se logra una textura rústica única. Al triturar el calabacín con su piel junto al puerro previamente rehogado, se obtiene un resultado espeso, con cuerpo y que se sostiene en la cuchara sin problemas.
Además, se mantiene en perfectas condiciones en la nevera durante 3 o 4 días si se guarda en un recipiente hermético.
Lavar los vegetales. Cortar el puerro en rodajas, picar la cebolla, cortar el calabacín en cubos medianos y rallar los ajos. En una olla con aceite de oliva a fuego medio, rehogar primero la cebolla, el puerro y el ajo. Pasados unos minutos, incorporar el calabacín y salpimentar el conjunto.
Incorporar agua o caldo a la olla hasta cubrir apenas las verduras y agregar una hoja de laurel para aromatizar. Dejar cocinar a fuego medio durante unos 12 a 15 minutos, hasta que los vegetales estén completamente tiernos.
Retirar la hoja de laurel y con la ayuda de una batidora de mano, triturar hasta lograr una textura completamente lisa, espesa y sin grumos.
Con qué acompañar el puré de calabacín y puerro
Para un toque crujiente, se puede coronar con picatostes dorados al horno, crackers de agua o pipas de calabaza al curry. Será deliciosa cualquier opción.
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