Es capaz de transformar cualquier resto o sobra de la nevera en un plato más atractivo en cuestión de segundos
Lo que hace tan particular a la salsa de mostaza y miel es su capacidad para potenciar tanto vegetales frescos como proteínas calientes, ya que equilibra tres perfiles de sabor en un solo bocado: el dulzor de la miel, la intensidad de la mostaza y la acidez del limón.
A diferencia de otras salsas que pueden resultar pesadas o empalagosas, esta mantiene un equilibrio perfecto.
Además, es muy sencilla de preparar con solo cuatro ingredientes y se conserva perfectamente en la nevera hasta por dos semanas.
En un cuenco pequeño o un frasco de vidrio, añadir la mostaza y la miel. Mezclar bien hasta que se integren por completo. Incorporar el aceite de oliva poco a poco con un tenedor o varillas pequeñas. Verás cómo la salsa adquiere una textura brillante. Añadir las gotas de vinagre y la pimienta. Este toque rompe el dulzor de la miel y realza todos los sabores.
Con qué acompañar la salsa de mostaza y miel
Esta salsa combina con todo: desde ensaladas de verano o de legumbres, hasta platos con pollo o tofu e incluso es ideal para mojar unas croquetas.
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