La dieta keto o cetogénica podría revolucionar el tratamiento de enfermedades mentales

La ciencia ha demostrado su utilidad para controlar la epilepsia, la esquizofrenia y la depresión 

Gabriela Gottau

Editor

La dieta keto o cetogénica es conocida por ser una alternativa eficaz para incentivar la quema de grasas y de esta forma, la pérdida de peso. Pero más allá de esto, también podría ser una nueva revolución para tratar enfermedades mentales.

Qué es una dieta cetogénica 

La dieta cetogénica es aquella que induce la formación de cuerpos cetónicos, o bien, la cetosis en nuestro organismo, reduciendo al máximo el ingreso de hidratos de carbono y la glucosa en nuestro cuerpo. 

Es decir, la dieta keto o cetogénica reduce notablemente la proporción de hidratos de carbono y se basa principalmente en la ingesta de grasas y proteínas como fuente de energía, lo cual agota las reservas de glucosa de nuestro cuerpo para después utilizar como fuente de energía los cuerpos cetónicos.

Cuando los carbohidratos escasean, como ocurre cuando se lleva una dieta cetogénica, el cuerpo agota las reservas de glucógeno del cuerpo para obtener glucosa y posteriormente acude a la quema de grasas. Con esta quema de grasas se producen los llamados cuerpos cetónicos que se transportan fácilmente en sangre a todos los lugares donde se necesitan, y pueden utilizarse en lugar de glucosa como combustible en nuestro cerebro

Probablemente, este sistema ingenioso de nuestro cuerpo para obtener energía ante diferentes circunstancias, era muy utilizado por nuestros antepasados cazadores- recolectores que pasaban largo tiempo sin obtener comida. Sin embargo, es muy complejo para nosotros en la actualidad activar este sistema de producción de cuerpos cetónicos cuando los carbohidratos son fáciles de conseguir. 

Durante la cetosis, de manera alternativa los órganos de nuestro organismo comienzan a utilizar cuerpos cetónicos en lugar de glucosa, y de esta forma se producen diferentes cambios en el cuerpo que no sólo requieren la quema de grasas constante (aunque el cuerpo se mantiene gracias al ingreso de nuevas grasas y proteínas) sino también modificaciones en los niveles de energía y de neurotransmisores que podrían afectar el cerebro. 

Alimentando el cerebro con una dieta keto 

Aunque el valor de las dietas cetogénicas en la actualidad pasa principalmente por la quema de grasas y la pérdida de peso que ocasionan, desde hace ya mucho tiempo se sabe que puede tener efectos beneficiosos en diferentes enfermedades mentales. 

Cuando había pocos medicamentos disponibles para la epilepsia, una de las cosas que parecía funcionar era el ayuno durante varios días seguidos, que reducía significativamente las convulsiones y en ocasiones las eliminaba por completo. Sin embargo, el ayuno no es sostenible y tarde o temprano las personas volvían a ingerir alimentos, y al hacerlo, las convulsiones regresaban. 

Por eso, en la década de 1920 Russell Wilder, médico e investigador de la Clínica Mayo de Minnesota, desarrolló una dieta alta en grasas, moderada en proteínas y muy baja en carbohidratos para imitar el ayuno, que posteriormente se llamó dieta cetogénica porque genera un cambio metabólico y recurre a la quema de grasas generando los llamados cuerpos cetónicos

Wilder, en 1921 publicó un artículo que demostraba su eficacia en tres personas con epilepsia, ya que la dieta cetogénica había reducido las convulsiones con la misma efectividad que el ayuno y podía mantenerse durante más tiempo. 

Investigaciones posteriores también lo confirmaron, y por ello, la dieta keto o cetogénica se convirtió en un tratamiento para la epilepsia hasta que en 1930 aparecen nuevos medicamentos anticonvulsivos y esta estrategia nutricional cayó en desuso, quedando únicamente viable para niños pequeños o personas que no respondían a los fármacos disponibles. 

Sin embargo, los efectos que la dieta tiene sobre el cerebro son evidentes y uno de ellos es mediante la influencia en la flora intestinal. En concreto, la dieta keto puede inhibir el crecimiento de bacterias proinflamatorias que se alimentan de carbohidratos en el intestino, como ha demostrado un estudio en roedores; y por eso reducir procesos inflamatorios así como mejorar la relación o el eje intestino- cerebro, ayudando a regular mejor la función cerebral. 

Asimismo, los cuerpos cetónicos parecen equilibrar en el cerebro dos neurotransmisores clave: el glutamato que excita las neuronas para que se activen, y el GABA que inhibe su activación. Un exceso de glutamato se asocia con la activación descontrolada de las neuronas, que se observa en crisis epilépticas y en la actividad cerebral errática implicada en la psicosis. Por eso, algunos medicamentos anticonvulsivos para tratar la epilepsia o la esquizofrenia y el trastorno bipolar aumentan los niveles de GABA en relación con el glutamato. Estudios en roedores concluyen que las dietas cetogénicas producen un efecto similar a estos fármacos.

Los cuerpos cetónicos son más difíciles de producir pero son muy eficientes como combustible energético, generando más ATP por molécula. Este aumento de energía en el cerebro podría tener un efecto superior que simplemente el equilibrio de los niveles de neurotransmisores y ayudar de esta forma a regular el funcionamiento cerebral

Estudios centrados en la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión, así como la enfermedad de Alzheimer y la anorexia nerviosa, han encontrado evidencia de disfunción mitocondrial; y aunque ésta puede deberse a muchas causas, sugiere que un problema en la liberación de energía a partir de glucosa podría influir en problemas relacionados con el cerebro y por ello, los cuerpos cetónicos resultarían de ayuda. 

Por otro lado, se piensa que los trastornos de salud mental se deben a problemas metabólicos en el cerebro, al asociar afecciones metabólicas físicas como la diabetes, la obesidad o la resistencia a la insulina con un mayor riesgo de depresión, y viceversa, ya que quienes padecen trastornos de salud mental tienen mayor riesgo de diabetes, obesidad y enfermedades cardíacas. 

En el 2010, surge la idea de que la dieta cetogénica podría ayudar a tratar los problemas metabólicos en el cerebro, ya que durante el tratamiento de una mujer de más de 70 años que había padecido esquizofrenia debilitante y resistente a los medicamentos durante más de 50 años, y padecía obesidad con la salud física muy deteriorada, se le recomendó probar con la dieta keto para perder peso. En cuestión, de semanas además de adelgazar comenzó a notar una gran mejoría en sus síntomas de esquizofrenia: las voces de su cabeza se atenuaron, su estado de ánimo mejoró, y tras décadas de padecer la enfermedad entró en una remisión completa. En 2019 se publicó un artículo describiendo esta experiencia y este caso concreto. 

Mientras tanto, otras investigaciones al respecto mostraron beneficios similares de la dieta keto, y en 2022 un estudio con 31 personas hospitalizadas por depresión grave, trastorno bipolar o trastornos esquizoafectivo, mostró que de los 28 individuos que lograron seguir la dieta keto durante dos semanas o más todos experimentaron alguna mejoría en sus síntomas y casi la mitad alcanzó los criterios de remisión crítica. Lamentablemente, el studio no contó con un grupo de control.

En los casos de anorexia, la recomendación de una dieta keto suena irresponsable y hasta peligroso. Sin embargo, la evidencia muestra que cuando las personas reciben un apoyo adecuado y están bajo supervisión médica esta estrategia podría ser beneficiosa.

En un estudio piloto de 2022 con cinco personas con anorexia se informó el mantenimiento de un peso saludable y menos ansiedad relacionada con la comida cuando se llevó la dieta cetogénica. Cuatro de las cinco personas continuaron con esta estrategia nutricional después del estudio y siguieron mejorando. 

Esto podría deberse a que se ha demostrado que la anorexia está asociada con variantes genéticas vinculadas a una liberación deficiente de energía en las mitocondrias, y como los cuerpos cetónicos son un combustible más eficaz para obtener energía, podrían ser una excelente solución. 

Aplicación práctica de dietas keto en salud mental

Aunque la evidencia al respecto de la eficacia de las dietas keto en diferentes problemas de salud mental no es escasa, siempre vale aclarar que en muchas ocasiones, se puede obtener beneficios similares con solo reducir un poco los hidratos de carbono, sin llegar a su erradicación o a niveles tan escasamente bajos que producen la formación de cuerpos cetónicos. 

Por otro lado, nunca deberían probarse dieta cetogénicas para tratar problemas de salud mental sin el apoyo y la supervisión de profesionales de la salud, ya que hay una diferencia considerable entre probar esta estrategia con un psiquiatra especialista en trastornos de la alimentación o en otros problemas de salud mental, y seguirla de forma espontánea sin control ni supervisión. 

Igualmente, desde el punto de vista de la seguridad es aún prematuro acudir a esta estrategia para tratar problemas en el cerebro o enfermedades mentales severas. Aunque hay muchos estudios y testimonios al respecto, no se han realizado ensayos controlados y aleatorizados con un elevado número de participantes, por lo que es imposible saber qué proporción de personas responderá de forma tan notable como para aconsejar su uso. 

Para subsanar este déficit de estudios, se está iniciando un ensayo controlado y aleatorizado a gran escala con 200 personas con trastorno bipolar, en el cual se comparan la dieta cetogénica con una dieta basada en las directrices de alimentación saludable del Reino Unido. Por el momento, los resultados de un estudio piloto con 27 personas publicado en 2025 fueron alentadores, ya que hallaron una correlación entre los niveles de cetonas o cuerpos cetónicos y una mejora en el estado de ánimo y los niveles de energía

Por el momento, sí podemos apostar por alternativas menos estrictas como dietas reducidas en carbohidratos que no llegan a la producción de cuerpos cetónicos, pero nunca hacerlo de forma aislada o espontánea y sin supervisión médica. Aunque la dieta keto se muestra prometedora, sus beneficios requieren confirmación y su seguridad es aún controvertida.

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Imagen | Foto de portada: Kateryna Hliznitsova, foto 1: Total Shape, foto 2: Roni Hanegbi y foto 3: Amel Uzunovic.

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