Los riesgos desconocidos de etiquetar a los alimentos como "buenos" o "malos"

Puede alterar tu conducta alimentaria, promover el sobrepeso y perjudicar la salud mental

Gabriela Gottau

Editor

El mundo de la alimentación y de la nutrición está rodeado de creencias, de mitos y de ideas muchas veces infundadas o erróneas. Así, es frecuente etiquetar a los alimentos como "buenos" o "malos" sin saber que esto puede traducirse en riesgos para tu salud y puede ser la causa de tu exceso de peso.

"El azúcar es veneno", "nunca debería comer bollería industrial", "los helados son comida chatarra", o "el brócoli es el alimento más saludable que deberías comer todos los días", "el limón es la mejor de todas las frutas"; son algunas de las frases que suelo escuchar en el consultorio o incluso en charlas con amigos en los que temas nutricionales salen a la luz. 

Estas declaraciones nos permiten armar dos grandes grupos entre los cuales se dividen los alimentos con propiedades beneficiosas para el organismo, los mal llamados "buenos"; y aquellos que deberíamos limitar al máximo por tener efectos negativos o ser perjudiciales. 

Estas etiquetas o estas creencias que separan a los alimentos entre "buenos" y "malos", influyen notablemente en nuestras decisiones alimentarias y aunque no nos demos cuentan, pueden alterar nuestro comportamiento y nuestros hábitos, afectando en última instancia, nuestra salud.

Buenos vs. malos: etiquetas creadas por la cultura de la dieta 

La cultura de la dieta y la creencia de que la delgadez continúa siendo el ideal de belleza mientras que la gordura permanece estigmatizada, es la razón por la cual seguimos etiquetando los alimentos en "buenos" y "malos", y estas prácticas pueden ser muy peligrosas para nuestra salud y para nuestra conducta alimentaria, así como también muy dañinas a nivel mental y emocional

Nuestra salud y nuestra nutrición son mucho más complejos de lo que pensamos, y una simple lista sobre qué podemos comer y qué debemos evitar no es suficiente para garantizar buenos hábitos y proteger al organismo a largo plazo. 

Por el contrario, marcar o etiquetar como negativo un alimento que probablemente existe en la mayor parte de los de los eventos a los que asistimos, como por ejemplo los pasteles o las pizzas, pueden sin duda afectar nuestro comportamiento alimentario, generar sensación de culpa o vergüenza ante su ingesta y conductas compensatorias o restricciones severas posteriores que pueden perjudicarnos sin que nos demos cuenta.

Si creemos que los pasteles son malos para la salud, altamente negativos para el organismo y que debemos reducirlos al máximo, ante un evento en el que únicamente hay diferentes pasteles para consumir, probablemente luchemos contra nuestros deseos de ingerirlo y cuando finalmente nos rendimos y aceptamos comer una porción de pastel porque nuestro hambre es intenso, experimentaremos mucha culpa e intentaremos compensar con otras conductas probablemente restrictivas después o al día siguiente. 

Estos ciclos de ingesta/excesos- culpa- restricciones o compensaciones no se acabarán ahí, sino que seguirán a lo largo del tiempo y pueden ser la causa de un sobrepeso o de fluctuaciones de peso constantes que marcan negativamente nuestra salud porque afectan el funcionamiento del metabolismo a largo plazo. 

Por otro lado, la sensación de culpa que podemos experimentar al consumir en un alimento malo para la salud sin duda no beneficia en nada nuestra salud mental, y buscaremos compensarlo después con conductas que no son propias del ser humano, ya que cada uno de nosotros tiene derecho a sentir placer por lo que consumimos y no sólo buscar alternativas nutritivamente aceptables o etiquetadas como "buenas" para la salud.

Toda creencia o toda dieta que no nos permite comer en sociedad, que nos aísla, que nos hace sentir mal emocionalmente, sin duda no es beneficiosa para la salud; pues quizás esté cuidando nuestra salud física pero no nuestra salud mental. 

Del mismo modo, la obsesión por comer sano y por eliminar aquellos alimentos etiquetados como "malos" para el organismo también resulta en un trastorno alimentario y en perjuicios para la salud, tal es así que ya tiene nombre propio: ortorexia

Todos los alimentos tienen lugar en una dieta saludable 

Aunque puede ser difícil cambiar creencias que llevan años acompañándonos y alejarnos de esta cultura de la dieta que nos obliga a ver las cosas como "buenas" o "malas",  como que engordan o ayudan a adelgazar únicamente; lo importante es que podamos comenzar a incluir todos los alimentos, ya que todos tienen lugar en una dieta saludable y son aptos en una alimentación flexible que cuida nuestra salud no solo física, sino también mental y emocional

Para ello, recomendamos ir incluyendo poco a poco alimentos que habíamos desterrado de nuestra dieta, comenzando por aquellos que menos carga moral negativa tienen para nosotros o incluyendo muy pequeñas cantidades de aquellos que nos generan ansiedad, vergüenza o mucha sensación de culpa. 

Aconsejamos mirar los nutrientes de los alimentos sin etiquetarlos moralmente, y comer con regularidad sin acumular hambre, ya que una alta carga de hambre en nuestro cuerpo puede hacer que las hormonas que señalizan saciedad sean menos efectivas, mientras que se potenciarán aquellas que nos indican que tenemos hambre, impidiéndonos escuchar tranquilamente a nuestro cuerpo. 

Aprender a comer a conciencia, identificando las señales de hambre y saciedad o de apetito de nuestro organismo, así como asociando lo que comemos con nuestras emociones es fundamental; ya que también es apto en una dieta saludable comer por placer, con calma, con tranquilidad y sin experimentar una sensación de culpa posterior o la necesidad de compensar o restringirnos tras su ingesta. 

Por otro lado, llamar a los alimentos por su nombre sin considerar la etiqueta que lleva años arrastrando y pensar en sus efectos en nuestro cuerpo acorde a lo que necesitamos en cada momento es siempre recomendable.

Aunque cuesta desprendernos de la cultura de la dieta y de las etiquetas que durante mucho tiempo han acompañado a determinados alimentos debemos saber que clasificar a los alimentos como "buenos" y "malos" puede tener muchas consecuencias sobre la salud y es deshacernos de ellas puede ser el primer paso para comenzar un cambio de hábitos y una alimentación más flexible, que no solo proteja la salud física sino también, la mental y emocional.

Referencias

  1. Wang H, He W, Yang G, Zhu L, Liu X. The Impact of Weight Cycling on Health and Obesity. Metabolites. 2024 Jun 19;14(6):344. doi: 10.3390/metabo14060344. PMID: 38921478; PMCID: PMC11205792. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38921478/

Imagen | Foto de portada y foto 1: Fotos y foto 2: Gustavo Fring

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