Tras ser un símbolo de decadencia, el plato está resurgiendo en los restaurantes de lujo
En España el cóctel de gambas es un plato anticuado, que sobrevive a duras penas en los menús de Navidad. También lo era en Estados Unidos, de donde es originario, pero en los últimos años está viviendo un resurgir. Y lo está haciendo en manos de algunos de los restaurantes más exclusivos del país, donde se está reivindicado como un plato de lujo.
Como explicaba en The New York Times Tanya Sichynsky, para servir un cóctel de gambas verdaderamente decadente, y caro, hay que poner las gambas más grandes del mercado, que en realidad nosotros llamaríamos langostinos. Estas se conocen en EEUU como “U-10s”: una clasificación de su calibre que indica que hay menos de 10 por libra.
En su artículo, Sichynsky cita un puñado de restaurantes de todo el país donde el cóctel de gambas supera con creces los 30 dólares por ración (individual), pero el más caro parece, de largo, el que se sirve en el exclusivo Surf Club Restaurant, de Miami.
Más de 10 dólares por gamba
El establecimiento, situado junto al hotel Four Seasons del mismo nombre –uno de los más lujosos de la de por sí lujosa ciudad de Florida–, tiene como chef ejecutivo a Thomas Keller, uno de los más famosos cocineros estadounidenses, líder del (aún más caro) The French Laundry.
Para este restaurante, que intenta evocar el Miami de los años 50 y 60, Keller ha diseñado una carta de estilo Continental clásico, pero adaptada al “público contemporáneo”.
El cóctel de gambas “del golfo” –el Golfo de México que ahora Trump está empeñado en nombrar como Golfo de América– tiene un precio de 34 dólares e incluye tan solo tres gambas. El montante, pese a ser especialmente elevado, es ya habitual en los restaurantes de lujo, donde el cóctel de gambas ha resurgido a lo grande.
“En asadores tradicionales, restaurantes junto a la playa y cadenas de restaurantes que celebran cumpleaños, los comensales no escatiman gastos para disfrutar de un poco de hedonismo de mediados de siglo junto a una copa de cóctel”, asegura Sichynsky.
Dado que las gambas, como casi todo, están siendo afectadas por la inflación, no hay quien encuentre en EEUU un cóctel decente por menos de 30 dólares –aunque suelen incluir cuatro gambas, no tres como en The Surf Club–. Pero el aire de lujo decadente del plato, y el tipo de personas que lo piden, lo hace aún más caro.
Nadie espera precios comedidos en un restaurante de un Four Seasons de Miami, donde cuestan 28 dólares la ensalada César y 10 euros un platito de aceitunas, pero el cóctel de gambas es aún así especialmente caro. En el propio Surf Club, las tres grandes gambas acompañados tan solo de la mítica salsa cóctel, cuestan lo mismo que un pastel de cangrejo y un dólar más que media docena de ostras Rockefeller.
El director general del restaurante, Tom Mackenzie, explica en el Times que el cóctel de gambas está viviendo un resurgir, porque resulta un plato familiar, ideal para celebraciones (entre la clase pudiente, claro está).
“Creo que la gente busca esa vía de escape más que nunca”, asegura el hostelero. “El cóctel de gambas es uno de esos platos. Simplemente resalta”. Y a más de diez dólares la gamba, vaya si resalta.
Imágenes | Surf Club Restaurant
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