Parece Jordania, pero está en un pueblo de Murcia: un fascinante cañón escondido en una rambla con una ruta muy sencilla para familias

Aledo Ruta

A los pies de Sierra Espuña se esconde un capricho geológico cuya visita libre se puede combinar con otras rutas por el precioso paisaje del entorno

Liliana Fuchs

Editor

La Región de Murcia tiene muchos rincones desconocidos incluso para los propios murcianos, acostumbrados siempre a que se promocione el turismo de playa y huerta ligada a la capital. Adentrarse en Sierra Espuña, Parque Regional, siempre es más que recomendable, con un paisaje montañoso que esconde también tesoros naturales como el singular Estrecho de la Arboleja.

También conocido como Cerrada de la Agualeja o Algualeja, el Estrecho de la Arboleja es un fascinante cañón que se abre en la tierra en las inmediaciones de Aledo, un precioso pueblo que también se merece una visita. A seis minutos del mismo en coche, tomando la carretera C-21 dirección Lorca, aparecen las indicaciones para aparcar en el área recreativa y desde donde se pueden emprender varias rutas de senderismo por la zona. Adentrarse en el mini cañón y volver llevará apenas una hora sin prisas, y nadie que esté por la zona se lo puede perder.

El paisaje en sí mismo ya es digno de mención, un entorno típico mediterráneo de montaña pero muy singular por la gran diversidad geológica que ofrece. Sierras, glacis, depresiones, ramblas, peñones, mesas y terrazas se suceden dibujando un micromundo casi de fantasía con los dibujos que las aguas han ido plasmando en las rocas y areniscas marinas. Hoy es un entorno casi siempre seco, pero hace millones de años sus depresiones estaban cubiertas de mar. Las corrientes fluviales posteriores también dejaron su huella, generando un paisaje que sigue fascinando a geólogos y científicos.

Pero centrándonos en el Estrecho de la Arboleja, nos encontramos ante una especie de mini cañón que precisamente el agua ha ido esculpiendo en la roca caliza, creando un paisaje natural caprichoso, sinuoso y misterioso, donde la vegetación se abre camino donde puede y los rayos del sol apenas logran penetrar. El recorrido no es largo, pero merece la pena tomárselo con calma para apreciar todos sus recovecos y detalles, como los nacimientos de agua y las texturas que adquiere la roca caliza, así como la vegetación que recurre las paredes areniscas y calcáreas. 

El pequeño cañón se alza con paredes verticales que llegan hasta los 20 metros de altura en algunos tramos, creando un ambiente en semioscuridad en su interior, de gran humedad y con temperaturas notablemente más bajas que en el exterior. El camino va estrechándose hasta apenas dejar un espacio de metro y medio al llegar al final, donde unos escalones permiten admirar la rambla en todo su esplendor antes de emprender el camino de regreso.

Según la época el año puede haber más o menos agua en el interior, y hacer más o menos fresco. Eso sí, si es temporada de lluvias o hay previsión de tormentas, está totalmente desaconsejado acercarse al Estrecho de la Arboleja, pues es en sí mismo una rambla, y puede llegar a llenarse de agua en pocos minutos, siendo muy peligroso permanecer dentro.

Pero suele ser una ruta muy accesible todo el año y perfecta para familias también con niños pequeños. La zona recreativa del exterior es ideal para merendar o almorzar después del paseo, y siempre se puede completar con una visita al pueblo de Aledo, continuar con una ruta de senderismo más larga, o terminar el día en los bosques de Sierra Espuña.

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