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Un paseo marítimo con vistas al mar, pescadito frito y calas de arena dorada: el pueblo pesquero del Mediterráneo para descubrir en primavera

De origen milenario y con un patrimonio natural y cultural que sorprende, Águilas es el destino perfecto para disfrutar todo el año junto al mar

Liliana Fuchs

Editor

La Costa Cálida es bien conocida gracias a la fama de puntos clave como el Mar Menor, La Manga, la costa de Cartagena y también Mazarrón, pero hay un municipio algo más alejado que debería gozar de más reconocimiento del que tiene fuera de su tierra. Porque Águilas es la joya escondida de la Región de Murcia, con su siempre vigilante castillo, sus bellísimas calas y playas, su cultura milenaria y una envidiable gastronomía que te conquista en la primera visita.

Y casi da un poco igual en qué época del año visites esta localidad portuaria, pues tiene más de 300 días de sol año, temperaturas muy agradables y recursos con los que es difícil aburrirse. El largo paseo marítimo que recorre las principales playas, en el cogollo más animado de la población, permite disfrutar de un agradable paseo en cualquier época contemplando las panorámicas de horizontes infinitos que regala este rincón del Mediterráneo, siempre con aguas cristalinas que invitan al baño incluso fuera de la temporada alta de verano.

Águilas se encuentra en el extremo más meridional de la Región, lindando con Almería, provincia hermana con la que comparte paisaje, naturaleza y muchas semejanzas en su cocina. Se extiende a lo largo de una franja de 28 kilómetros de costa, una costa escarpada repleta de acantilados, playas y calas recortadas en la roca que los pueblos antiguos aprovecharon para explotar sus riquezas marinas. Fenicios, griegos y, sobre todo, romanos dejaron su huella en los primeros asentamientos, convirtiendo la zona en un importante enclave de pesca, comercio y producción de garum.

Un vistazo a…
1001 Sabores - Región de Murcia

Águilas continuó como pueblo de pescadores durante toda la Edad Media, ocupada también por los árabes, hasta que se reconvirtió en una villa ilustrada a partir del siglo XVI, con la construcción del Castillo de San Juan de las Águilas, hoy un magnífico mirador donde también se celebran eventos, y, sobre todo, a partir de adquirir la categoría de municipio independiente. El siglo XIX fue especialmente próspero con el impulso que dio la minería y el ferrocarril, adquiriendo una notable vida ilustrada con una población que demandaba teatros, sociedades y todo tipo de actividades culturales.

Porque Águilas creció hasta convertirse en ciudad, pero mantiene ese alma de pueblo pesquero o villa marinera que crean una curiosa dicotomía en el visitante, sorprendiendo por cómo convive lo urbano, moderno y cosmopolita, con lo tradicional de antaño. 

Lo más cómodo para quien visite la localidad por primera vez es precisamente recorrer los paseos principales junto al mar, pasando por los puertos, el pesquero y el deportivo, a ambos lados del Castillo, y coger sitio en alguna de sus playas más representativas, amplias y accesibles, la de Las Delicias o la gran playa de Poniente, salpicada en todo su recorrido por bares, cafeterías, heladerías y restaurantes, donde se pueden degustar los sabores típicos murcianos como unas marineras o tapear con pescado frito y otras delicias frescas del mar.

Pero quien prefiera tomar el sol o zambullirse en aguas cristalinas rodeadas de naturaleza, puede elegir entre las 36 playas y calas que se reparten por todo su litoral, todas con un encanto particular y algunas más escondidas que otras, siempre regalando unas vistas de postal. Célebres son las que forman el conocido paraje de las Cuatro Calas, en un espacio natural protegido, con los Cocedores, la Carolina, la Higuerica y la de Calarreona, pero también merecen la pena otras como la playa Amarilla, la Calabardina o la del Sombrerico.

También hay que dejar un poco la primera línea de mar para descubrir todo lo que tiene que ofrecer esta villa marinera en su lado más cultural y gastronómico, pues algunos de los mejores restaurantes se encuentran paseando por las calles en su centro urbano. Merece la pena visitar, por ejemplo, la Casa de la Cultura dedicada al actor Paco Rabal así como su centro de interpretación, el Casino, el Museo Arqueológico, el del Carnaval, el túnel musealizado del Embarcadero del Hornillo o las termas romanas, entre muchos otros puntos de interés.

La visita a Águilas se puede completar con todo tipo de actividades en la naturaleza, desde buceo para todos los niveles y avistamiento de cetáceos, hasta rutas de senderismo y en bicicleta, cursos de windsurf, vela y piragüismo, o paseos en embarcaciones turísticas para toda la familia. Y en febrero, no hay que perderse el fastuoso Carnaval.

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