Restaurante Itxas Magalean, en San Sebastián-Donostia

Siempre que vengo a Donosti tengo varias citas ineludibles, y una de ellas es una comida con mis amigas de siempre. Unas veces soy yo quien tengo una idea clara de donde quiero comer y otras me dejo hacer. Esta vez tenía claro el lugar, pero estuve tan perezosa a la hora de comentarlo que se me adelantaron ellas y me llevaron al restaurante Itxas Magalean.

Está situado en un local muy grande situado en un esquinazo frente a la playa de La Zurriola, una zona que en verano es un hervidero de gente paseando o patinando, donde no es extraño ver pasar a los surferos con sus enormes tablas que vienen o van a la playa a retar a las olas.

Pero eso es en verano, o cuando sale un rayo de sol; Hoy no se veía por sus grandes cristaleras más que paraguas volando y un semáforo que se bamboleaba a merced del temporal en uno de los días más ventosos del año. Nos costó llegar lo nuestro, agarradas las unas a las otras, y decidimos comer en una mesa alejada de la ventana, para entrar en calor.

El local tiene una estética de loft, dividido en dos plantas y con una zona de chill-out cerca de la entrada. Una gran barra da la bienvenida, y las mesas del local se dispersan en varios niveles.

La carta se divide en tres secciones: para empezar, para seguir y nuestros postres. Somos buenas chicas y muy obedientes, así que nos pusimos a la tarea y empezamos, seguimos y tomamos postre. En la carta abundan los platos de pasta, y en carnes, el pollo, del cual sirven una brocheta para dos personas espectacular. Verla pasar de camino a la mesa vecina y echarle un piropo fue todo uno.

Compartimos una ensalada Cesar que no solo estaba buena sino que se presentaba de manera impecable sobre el plato. Una interpretación de la Cesar clásica hecha con escarola, en la que el pollo llega tibio a la mesa y se baña con una rica salsa. Unas lascas finas de pan tostado y unos picatostes daban el punto crujiente.

También pedimos unas croquetas de jamón, grandes y de relleno suave, y unas patatas de la abuela mixtas, mitad salsa picante mitad perejil y ajo. Ambos platos muy correctos y sabrosos.

De segundo (o para seguir) todas nos pusimos de acuerdo (cosas del mimetismo) y tomamos unos espagueti tintados de sepia con langostinos, pasta fresca muy bien presentada con una capa de tomate concassé sobre la que descansaban los langostinos salteados en su punto.

Los postres ofrecían unos nombres muy sugestivos en una carta de solo cuatro platos, y no pudimos escapar a la tentación. En un homenaje al temporal que se batía afuera, pedimos tormenta de chocolate, una tarta muy gustosa acompañada por una bola de helado sobre un fondo de caramelo.

Y para tener algo de qué confesarnos, probamos el pecado de manzana, que hay tentaciones en las que es bueno caer de vez en cuando. Sobre el mismo fondo de caramelo, una tarta de manzana contundente y casera con una costra crujiente.

Con bebidas y cafés, la cuenta final ascendía a 20 euros por persona, un precio bastante razonable para una comida muy completa, buena y en un entorno agradable.

Si la comida era muy buena en una excelente relación calidad-precio, el servicio era algo perezoso aunque amable. Tardaron lo suyo en traer la carta y en servir algunos platos, en un local casi vacío y con tres personas dando servicio al comedor. Sencillamente esperaban a que les llamáramos, pero les costaba lo suyo poner los ojos en nuestra mesa. No sé, quizá seamos algo difíciles de mirar…

Itxas Magalean

Avenida de Navarra nº 2
San Sebastián – Donostia
943 321 225
Precio medio: 20 euros

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