
Pertenecen al mismo género botánico, pero no son la misma especie, aunque guardan muchos paralelismos
España, a pesar de tener una riqueza hortofrutícola brutal, no es tradicionalmente un país donde el arándano silvestre se haya dado con facilidad. Sin embargo, en los últimos años y alimentado por el boom de las frutas del bosque (las clásicas berries, como se suelen denominar en inglés) ha puesto en el candelero a una fruta no solo sabrosa, sino maravillosa a nivel nutricional como es el arándano, famoso por sus antioxidantes.
Sin embargo, a pesar de su popularidad, los arándanos que curiosamente vemos en nuestros supermercados no son el arándano europeo, sino el arándano americano. Una singularidad que se explica más fácilmente de lo que parece y que nos permite entender las diferencias entre ambas especies.
Oficialmente, ambos pertenecen al género botánico Vaccinium, pero son especies distintas. El arándano europeo obedece al término Vaccinium myrtillus, llamándose a menudo como arándano silvestre europeo y, si nos vamos a los términos en inglés, como bilberry.
El arándano americano es el Vaccinium corymbosum, al que se le suele llamar blueberry y que es, principalmente, el que vemos en nuestros mercados y supermercados.
La explicación es sencilla, más allá de lo geográfico. El arándano europeo es más difícil de cultivar, es menos productivo y sus plantas son más pequeñas, además de ofrecer frutos de menor calibre, razón por la que suelen ser frutos silvestres y no frutos que se siembran. Se encuentra así en bosques y brezales del norte y centro de Europa, siendo una rareza botánica en el área mediterránea.
Por contra, el arándano americano ha sido más fácil de cultivar, ofrece arbustos más grandes, frutos de más tamaño y, sobre todo, ha permitido una estandarización agrícola que es la que ha facilitado su expansión a lo largo y ancho del mundo.
Gustativamente y a la vista, se distinguen fácilmente. El arándano europeo, si lo partimos, es también azul intenso por dentro, manchando fácilmente los dedos de tonos azulados, mientras que el arándano americano es ligeramente verdoso, tiñendo mucho menos, incluso cuando hablamos de las versiones silvestres.
Al gusto, el arándano europeo también es más potente y más ácido, mientras que el americano es más dulce, más amable y sus frutos son más resistentes al choque, lo que también facilita su transporte y recolección.
Cuando los compres, no te compliques: la práctica totalidad del arándano que vas a ver en las fruterías es arándano americano –aunque no cultivado allí–, pues las versiones del arándano europeo se encuentran, sobre todo durante la temporada de verano en países escandinavos, donde se suele utilizar en mermeladas, compotas y salsas, aprovechando también para congelarlos.
Imágenes | Alari Tammsalu / Julia Volk / Nikolay Tsuguliev /
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