No hay nada peor que unas albóndigas secas. Por eso les añadimos pan y huevo. Pero hay un ingrediente aún mejor para que estén bien jugosas
Aunque es difícil que te queden mal unas albóndigas caseras, hay una serie de elecciones que marcan la diferencia. Una fundamental es el tipo de carne: si eliges piezas con un porcentaje de grasa aceptable, y mezclas cerdo con ternera, lograrás mayor jugosidad. Pero hay algo aún más decisivo para lograr unas albóndigas verdaderamente tiernas.
Casi todas las recetas de albóndigas invitan a mezclar la carne picada con pan y huevo, pero hay un añadido que marca la diferencia: cebolla rallada.
Aunque solemos añadir ajo picado a las albóndigas, no tanto cebolla, y si lo hacemos será probablemente picada. Pero la cebolla rallada es un elemento fundamental en la cocina asiática, imprescindible en el relleno de todo tipo de dumplings.
Así lo explica la cocinera Myo Quinn en Simply Recipes, donde comparte el truco que aprendió de su abuela coreana: “Aunque sospecho que mi abuela nunca hizo una albóndiga en su vida, probablemente hizo decenas de miles de dumplings; y su relleno es básicamente una albóndiga envuelta. Siempre estaban jugosos y muy sabrosos. Su truco consistía en rallar una cebolla cruda en la mezcla de carne, y es el mismo truco que yo uso para hacer albóndigas”.
Cómo rallar la cebolla
Por muy fino que piquemos la cebolla a cuchillo, a la hora de hacer albóndigas o filetes rusos –en los que también funciona este truco–, es muy probable que se desprendan trozos y notemos la mordida en la carne, algo que no nos interesa para la elaboración.
Lo mejor, explica Quinn, es usar los segundos agujeros más pequeños del típico rallador de cuatro lados. También puedes usar un procesador de alimentos, aunque tratando de no pasar demasiado la cebolla para que tenga textura rallada y no sea un puré. La cebolla, claro está, soltará líquido, pero este añadirá también jugosidad a las albóndigas, no hay por qué desecharlo.
Este truco se puede usar en cualquier receta, ya sea de albóndigas con tomate, albóndigas de pollo o, las nunca suficientemente reivindicadas, albóndigas en salsa de almendras, que son las que hacía siempre mi abuela.
Imagen | OksanaKiian
En DAP | Bocadillo de albóndigas
En DAP | Albóndigas de merluza
Ver todos los comentarios en https://www.directoalpaladar.com
VER Comentarios