Así se monta un rincón de lectura acogedor usando solo lo que ya tienes en casa

Luz cálida, una buena silla y un par de detalles transforman cualquier esquina en un espacio íntimo

Joana Costa

Editor

Enero invita a bajar el ritmo. Muchas casas piden en este mes de introspección espacios más tranquilos, pensados para estar y no solo para pasar. En ese contexto, crear un rincón de lectura se convierte en una forma sencilla de recuperar tiempo propio sin hacer cambios drásticos.

No hace falta una habitación extra ni muebles nuevos. La clave está en mirar la casa con otros ojos y detectar rincones desaprovechados que pueden ganar sentido con pequeños ajustes. Es un gesto más cercano a reorganizar que a decorar.

Este tipo de espacios funcionan perfectamente cuando se construyen con lo que ya se tiene, consiguiendo un toque muy personal. Son objetos que cambian de lugar, luces que se reubican y piezas cotidianas que, juntas, crean una atmósfera distinta y más íntima.

El primer paso es elegir bien el lugar. Una esquina del salón, un tramo amplio del pasillo o un rincón del dormitorio pueden funcionar. La luz natural ayuda, pero no es imprescindible si se cuida bien la iluminación artificial.

Una silla cómoda

La pieza central es el asiento. No tiene por qué ser un sillón de lectura clásico. Una silla cómoda, mejor si es acolchada, acompañada de un cojín puede resultar suficiente. Si el asiento es rígido, un plaid doblado aporta confort inmediato.

La iluminación marca el carácter del rincón. Una lámpara de mesa o de pie con bombilla cálida crea un ambiente recogido y agradable. Reubicar una lámpara que ya existe suele ser más efectivo que comprar una nueva. 

Una superficie de apoyo

Una superficie de apoyo, por pequeña que sea, completa el conjunto. Una mesa auxiliar es ideal, pero también sirve una caja de madera, un taburete o incluso una pila de libros bien colocada para apoyar lo imprescindible. Cualquier idea en la que recostarse es buena.

Incorporar una planta suaviza el espacio y lo hace más acogedor. No necesita ser grande ni llamativa; un potos, un helecho pequeño o cualquier planta resistente cumple su función sin robar protagonismo.

El orden, obviamente, también influye. Mantener solo lo necesario alrededor del rincón evita distracciones y refuerza la sensación de refugio. Menos objetos, mejor lectura.

Con estos ajustes sencillos, cualquier esquina se transforma en un rincón de lectura personal y acogedor. Este rincón de lectura es un espacio creado sin compras, pensado para el invierno y destinado a convertirse en uno de los lugares más agradables de la casa.

Fotos | Pexels

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