Pintar una pared es fácil hasta que llegan los bordes, pero con este truco nunca vas a liarla

Un sencillo invento visto en YouTube demuestra que a veces los mejores recursos siguen saliendo de la vieja escuela

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Joana Costa

Editor

Pintar en casa siempre parece fácil hasta que llega el momento de la verdad: el pulso tiembla, la cinta adhesiva no pega bien y la línea que debería ser firme acaba ondulándose como si la hubiera trazado un niño con prisa. Sin una guía clara, cualquier pared se convierte en un examen de precisión que pocos aprueban a la primera. 

Por eso los trucos heredados, esos que no salen en los manuales pero sí en las sobremesas familiares, siguen siendo oro puro. Entre ellos destaca uno que muchos abuelos dominaban sin grandes herramientas ni técnicas imposibles. Un método sencillo, casi doméstico, que permite pintar líneas rectas con un acabado sorprendentemente profesional. 

En tiempos de tutoriales infinitos, recuperar estos consejos es casi una forma de resistencia: menos complicación y más ingenio. Aquí es donde empieza a tener sentido ese truco que merece ser rescatado.

Cuidado con bordes y marcos

En realidad, pintar una pared parece fácil hasta que llegan los bordes, los marcos de puertas o el encuentro entre dos colores. Ahí es donde incluso los más manitas empiezan a sufrir. 

Por eso ha llamado tanto la atención un truco que muchos califican como genialidad de abuelo: una forma de conseguir líneas rectas perfectas sin agacharse, sin tensión y sin tener que repasar.

El invento lo muestra la cuenta de YouTube Clever Hacks, en un vídeo donde se ve cómo integrar una cinta adhesiva directamente en el rodillo. Según la propia cuenta, basta con sujetar un pequeño rulo de cinta al mango del rodillo principal. 

De este modo, mientras se pinta, la cinta se despliega a la vez que se avanza, creando automáticamente una guía perfectamente alineada. El resultado es sorprendente: en lugar de cortar, medir, pegar y corregir, la cinta queda colocada de forma limpia mientras se pinta, marcando el límite exacto entre una zona y otra.

La técnica no solo ahorra tiempo, sino que evita errores típicos como bordes irregulares o pintura que se cuela bajo la cinta por presión desigual. En el vídeo también se recuerda que este truco no sustituye a los profesionales y que es solo un consejo práctico. Ahora bien, sí permite mejorar el acabado de quienes pintan por su cuenta. 

Imprescindible precisión vital

Este truco es especialmente útil para pasillos largos, zócalos, esquinas de habitaciones o cualquier punto donde la precisión visual es lo que marca la diferencia.

Ahora bien, el truco tiene sus posibles variantes. La idea puede aportar variantes: desde usar rulos más grandes de cinta para trabajos continuos hasta adaptar el truco para techos y molduras.

Ciertamente, en ocasiones, las soluciones más eficaces siguen viniendo de la sabiduría práctica de toda la vida que a veces queda sepultada entre las toneladas de información disponible en las redes.

Fotos | Clever Hacks/YouTube

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