Las azukis tienen un puntito dulce y una textura cremosa que engancha desde la primera cucharada. Y son una fuerza nutricional: una fuente de proteínas de alto valor biológico, fibra y minerales esenciales como el hierro y el potasio.
De todas maneras, para tener una mejor digestión, un buen consejo es añadir un trocito de alga kombu en la olla mientras se cocinan las azukis. Este ingrediente contiene ácido glutámico, que ayuda a ablandar las fibras de la legumbre, haciendo que se cocinen antes y, lo más importante, que sean mucho más fáciles de digerir. Al final de la cocción, el alga estará muy tierna. Se puede picar e integrar en el guiso, ni se notará en el sabor final.
En una olla con un chorrito de aceite de oliva, sofríer la cebolla y la zanahoria picada durante unos 5 minutos hasta que la cebolla esté transparente. Incorporar las hojas de laurel. Dar un par de vueltas para que se dore ligeramente. Añadir las azukis escurridas del remojo, el trozo de alga kombu y cubrir con el agua o caldo.
Cocinar a fuego lento durante 45 a 60 minutos, hasta que la legumbre esté tierna pero no desecha. A mitad de la cocción, sumar las judías verdes redondas. Cuando ya estén blandas, añadir un chorrito de salsa de soja (de manera opcional) y dejar cocinar 5 minutos más sin tapa para que el caldo espese y tome cuerpo.
Con qué acompañar las azukis estofadas
Para este plato, el arroz integral o la quinoa son los acompañamiento idóneos. Si buscas algo más fresco, una ensalada de rúcula con gajos de naranja y nueces le dará un contraste cítrico interesante, mientras que una a dos cucharadas de chucrut serán geniales también.
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