En casa puedes darle la vuelta sin problemas al vermut como vino base con prácticamente lo que quieras
Un vermut lo aguanta todo. O casi todo. Santo y seña del aperitivo español, este vino macerado con hierbas aromáticas proporciona grandes tardeos de gloria, aunque si te despistas, puede propiciar también resacas monumentales por lo fácil que entra y por lo dulce que suele ser.
Bebida de finde por antonomasia, el vermut tiene la ventaja de ser un producto todoterreno que podemos tunear al gusto. Normalmente, esa labor ya la ha hecho previamente el fabricante, pero a mí me gusta jugar con ellos porque son casi un lienzo en blanco.
Más secos o más dulces, el vermut tiene una gran capacidad de absorber nuevos sabores o de cambiar sus matices a poco que le añadas algún botánico extra. Incluso, como es habitual, que distraigas un par de aceitunas en él antes de bebértelo y le sentarán de maravilla.
Sin embargo, hace unas semanas descubrí un aliado insospechado para el vermut: el jengibre. Pieza fundamental de la cocina asiática y también de algunas cocinas latinoamericanas, este rizoma se ha ido haciendo un hueco en nuestro día a día con su sabor alimonado y picantón, dos características que le van de perlas al vermut, tradicionalmente goloso y con un porcentaje de azúcar relativamente alto.
Fue en el hotel Orfila, en el centro de Madrid, durante un taller de vermutería creativa donde comprobé de primera mano cómo puedes darle una vuelta de tuerca al vermut. Para un vermut blanco, añadir un poco de manzana verde en bastoncitos ayuda a corregir ese carácter más seco, incorporando un extra de frescura.
Al rojo, por su parte, agregarle algunas bayas –como las frambuesas– y los higos, le van igualmente bien. Pero mi caballo ganador es el jengibre, tal y como nos demostró Leo, uno de los barman del hotel, macerando previamente unos trozos de jengibre fresco y pelado en el vermut. También se puede probar, por ejemplo, con piel de lima y canela.
Si te gusta el perfil 'cítrico' del jengibre y ese toque ligeramente especiado y picante, te recomiendo que lo pruebes. Basta que lo hagas en casa con un vermut que tengas. Simplemente, cambia el vermut a otra botella que permita incluir los trozos, mételos allí y déjalo reposar en frío durante unos días.
Yzaguirre Rojo Clásico.
Notarás cómo el vermut cambia ligeramente el sabor. No una barbaridad, pero sí lo suficiente como para tener una personalidad nueva sin esfuerzo.
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