Revisar fechas, categorizar alimentos y redistribuir estantes es clave para recuperar orden en enero
Después de las fiestas, la despensa suele ser el lugar donde acaban confluyendo excesos y olvidos, a partes iguales. Compras duplicadas, productos abiertos a medias, restos de la cesta y alimentos pensados para ocasiones concretas se mezclan con la compra habitual del día a día. El resultado es un espacio lleno, pero poco funcional, donde cuesta ver qué hay realmente.
Enero es un buen momento para poner orden sin grandes esfuerzos. No se trata de vaciarlo todo ni de comprar organizadores nuevos, sino de aplicar un criterio claro y realista que ayude a ganar espacio útil y a reducir desperdicios. Al fin y al cabo, una despensa bien organizada se nota enseguida en la rutina diaria.
Revisar caducidades
El primer paso es vaciar de forma selectiva. Retirar productos de estantes altos y rincones menos accesibles permite revisar fechas de caducidad y detectar envases abiertos que llevan días olvidados. Es habitual encontrar alimentos en buen estado que simplemente han quedado fuera de la vista.
A continuación, conviene agrupar por categorías. Pasta con pasta, arroz con arroz, conservas juntas, legumbres en un mismo bloque y productos de desayuno separados del resto. Esta clasificación ayuda a ver duplicados y evita comprar de más por no saber qué hay en casa.
También, a guardar para otro momento esas delicias como foies, embutidos ibéricos que no se han abierto o botellas de vino y cava que no tienen una próxima parada breve.
Una vez ordenadas las categorías, el siguiente paso es redistribuir los estantes según el uso. Los productos que se consumen a diario deben quedar a la altura de los ojos y las manos. Los estantes más altos o bajos pueden reservarse para alimentos ocasionales o de larga duración.
En esta tesitura, los recipientes transparentes son especialmente útiles para harinas, arroces o cereales. Permiten ver la cantidad restante de un vistazo y evitan que los paquetes abiertos se acumulen sin control. No hace falta cambiarlo todo: incorporar algunos ya mejora mucho el conjunto.
También es buen momento para limpiar baldas y revisar accesorios. Botes sin tapa, clips rotos o frascos que ya no se usan ocupan espacio sin aportar nada. Retirarlos libera sitio y facilita mantener el orden más tiempo.
Un detalle práctico es colocar los productos con fecha más próxima delante. Este gesto sencillo reduce el desperdicio y ayuda a consumir primero lo que conviene, algo especialmente útil tras semanas de compras abundantes.
Organizar la despensa después de las fiestas no es solo una cuestión estética ni de paz personal. En realidad, este gesto facilita la planificación de comidas, ahorra tiempo en la cocina y aporta una sensación de control que encaja bien con el inicio de año. Con pocos pasos, el espacio vuelve a funcionar como debería.
Foto| Freepik
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