
El mascarpone casero es mucho más sencillo de preparar de lo que parece y solo necesita un par de ingredientes
El mascarpone es uno de esos ingredientes que solemos comprar sin plantearnos que podemos prepararlo fácilmente en casa. La clave está en calentar la nata suavemente y añadirle una pequeña cantidad de ácido, lo que hará que espese y adquiera esa textura densa y sedosa tan característica.
Después solo hay que dejar que la mezcla repose y escurra lentamente para eliminar parte del suero. El resultado es un mascarpone fresco, cremoso y con un sabor suave, listo para utilizar en tus recetas favoritas. Además, puedes ajustar la textura según el tiempo de escurrido: cuanto más tiempo repose, más firme quedará.
Primero calentamos la nata en un cazo hasta que llegue a 90ºC. Añadimos el zumo de limón, removemos, y cocinamos la mezcla durante 5 minutos tratando de mantener la misma temperatura.
Dejamos enfriar la mezcla, pasamos a un recipiente, y la dejamos en la nevera 4 horas.
Colocamos una gasa de algodón sobre un colador dentro de un cuenco amplio, y vertemos la mezcla. Cubrimos con el resto de la gasa o con film transparente, y dejamos toda la noche en la nevera. Si lo queremos más espeso, dejaremos un día entero.
Pasamos el mascarpone a un cuenco pequeño, lo removemos, y ya está listo para utilizarlo en nuestras recetas.
Con qué acompañar el queso mascarpone casero
Más allá del clásico tiramisú, puedes servir este mascarpone casero con recetas como estos poffertjes o mini tortitas, con estas magdalenas de zanahoria caseras, o con este orginal bizcocho de remolacha.
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