Si te gusta el pollo especiado y jugoso, esta receta es la más fácil que vas a encontrar para triunfar con él

El aderezo lo rematas en casa con un yogur un poco de limón y las especias que tengas más a mano

Jaime de las Heras

Editor Senior

El pollo es seguramente la gran proteína animal mundial: buena, barata, fácil de cocinar y, sin embargo, también sabemos que no es la más sabrosa de las carnes, un pequeño peaje que le vamos a tener que perdonar a este humilde ingrediente. Si, encima de que sea bueno, barato y nutritivo, también tuviera que ser súper sabroso, sería casi demasiado.

Por suerte, el pollo, aunque no sea el animal más sabroso del corral, sí es un bicho muy amable que nos permite hacer muchísimas cosas en cocina, muy diferentes, admitiendo un montón de preparaciones y de formas de trabajar con él que hacen que se multiplique el sabor sin que él tenga que ser el protagonista, más bien sirviendo como vehículo.

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Delicioso REDONDO DE TERNERA AL HORNO

Y eso es precisamente lo que os recomendamos con esta receta de pollo libanés con ajo y limón, que tiene el toque perfecto de especias para que sea muy, muy sabroso y, al mismo tiempo, va a llevar una marinada muy sencillita que podemos preparar con antelación y que va a conseguir que, además de sabor, nuestro pollo también sea muy jugoso incluso con unas humildes pechugas de pollo, lo cual no está nada mal.

Simplemente empieza troceando las pechugas de pollo, como más te gusten, y mézclalas en un bol, añadiendo los ingredientes de la marinada. Nosotros hemos pensado en usar una base de yogur griego y de zumo de limón, y ya sobre ello mezclar ajo en polvo y distintas especias al gusto, como podrían ser el romero, el tomillo, el orégano, la hierbabuena, el pimentón o el zaatar; en resumidas cuentas, donde más cómodos os sintáis.

Dejamos en la nevera mientras hacemos el resto de cosas y, tras este tiempo, sacamos el pollo de la nevera, dejamos que se atempere ligeramente y lo marcamos en una sartén a fuego fuerte con un poquito de aceite de oliva. Simplemente marcarlo: no lo queremos terminar de cocinar. 

Cuando ya esté retirado, rematamos la cocción del pollo en el horno durante 10 minutos a 180 °C y aprovechamos para marchar la salsa con la que lo vamos a acompañar. En este caso, también una salsa muy sencilla a base de yogur griego, un poco de zumo de limón, más ajo en polvo, un poco de aceite de oliva y una cucharada de tahini, esa crema de sésamo que se utiliza para el hummus, por ejemplo. 

Mezcláis bien, lo ponéis en el fondo de un bol o de un plato y, cuando el pollo esté listo, lo servís sobre ella: un auténtico platazo que podéis utilizar como cena, como comida o como aperitivo, sin complicaros la vida.

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