Las ensaladas de legumbres son perfectas para el verano, pero quedan mucho mejor con la técnica de las capas

bean salad

Hacer una base cremosa con una de las legumbres transforma la presentación tradicional y suma una capa extra de textura 

Inés Vazquez Noya

Editor

Las ensaladas con legumbres son grandes aliadas para los días de calor. Consumir las legumbres en frío, a diferencia de los guisos de invierno, permite disfrutar de un plato ligero pero altamente nutritivo con proteínas, fibra, hierro y vitaminas.

Además, su enorme versatilidad permite combinarlas con verduras, frutas de temporada, quesos o conservas, convirtiéndolas en una alternativa muy práctica que se puede preparar con antelación y llevar fácilmente a la playa o a un picnic al aire libre.

Una de las versiones de ensaladas de legumbres más populares en Estados Unidos es la conocida three bean salad o ensalada de tres frijoles. La base consiste en tres legumbres, una verdura extra a elección y un aderezo. Pero a pesar de todas sus ventajas, esta ensalada también puede pecar de ser monótona y sin cambios de textura. Como solución a este problema y para renovar este clásico, un artículo reciente en The Washington Post demuestra que las ensaladas de legumbres quedan mucho mejor con la técnica de las capas en busca de contrastes de texturas.

Este método busca jugar con las estructuras de las propias legumbres, ya sea utilizando legumbres en conserva (bien limpias bajo agua antes) o cocidas desde cero en casa. Por ejemplo, se puede preparar una base cremosa con una de las legumbres, como este puré de judías blancas y lima o con garbanzos, hasta obtener un puré suave que se extienda sobre el plato. 

A diferencia de un hummus tradicional que más denso y con presencia del sabor del tahini y ajo, este puré busca ser una base mucho más ligera y fresca, emulsionada solo con aceite de oliva, limón y ajo para no restar protagonismo al resto de los ingredientes. 

Y sobre ese colchón untuoso, colocar de manera prolija los ingredientes enteros adicionales como judías rojas, cebolla morada, apio, hierbas frescas y el aderezo. El resultado es una presentación visualmente más atractiva y vistosa para la mesa, que además invita a compartir directamente con un buen pan de centenocrackers en cada bocado.

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