Este guiso de patatas y alcachofas es una opción nutritiva para el día a día. Tiene su máximo esplendor durante los meses de invierno y primavera, que es cuando la alcachofa está en su punto justo de frescura y sabor. Es un plato ideal para servir en reuniones informales, especialmente si se prepara con unas horas de antelación, ya que el reposo le hace ganar sabor y facilita la logística del anfitrión.
Por su base vegetal, funciona perfectamente como un primer plato vegetariano o a modo de guarnición para acompañar ya sea carne, pollo, pescado o legumbres. Además, es una receta de aprovechamiento excelente: aguanta muy bien el recalentado, lo que lo convierte en la opción perfecta para llevar en el táper a la oficina.
Ingredientes
- Patata grandes 2
- Cebolla pequeña 1
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- Alcachofa 2
- Diente de ajo 2
- Pimentón dulce cucharada 1
- Laurel hojas 2
- Caldo de verduras o agua 500 ml
Cómo hacer guiso de patata y alcachofas
- Tiempo total 40 m
- Elaboración 10 m
- Cocción 30 m
En una olla con un chorrito de aceite de oliva, sofreir la cebolla picada y el diente de ajo picado hasta que estén blandos y dorados. Agregas las hojas de laurel. Chascar las patatas, no cortar la patata con el cuchillo hasta el final; introduce el cuchillo y arranca el trozo. Esto libera el almidón y hace que el caldo espese de forma natural. Agregar a la olla y rehogar 2 minutos.
Limpiar las alcachofas para tener los corazones pelados y sin pelitos. Agregar a la olla, condimentar con el pimentón dulce y remover rápido unos segundos para que no se queme y amargue. Cubrir con el caldo o agua hasta que las patatas estén tapadas por un dedo. Tapar la olla y cocinar a fuego medio durante unos 15 a 20 minutos, hasta que la patata esté tierna.
A la hora de servir, terminar con un hilo de aceite de oliva en crudo.
Con qué acompañar el guiso de patatas y alcachofas
Para completar este guiso, se puede acompañar con rebanada de pan de ajo, ideal para aprovechar el almidón del caldo y aportar un toque crujiente. O bien, añadir un huevo poché justo antes de servir para que la yema se funda con el guiso. También, como opción de origen animal, unas virutas de jamón ibérico salteadas aportarán el punto justo de sal.
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