Gastroguía de Segovia: los mejores bares y restaurantes donde comer en la tierra del cochinillo

No todo dice 'oink' en esta capital castellana donde hay margen para barras, algún buen marisco, menús gastronómicos y propuestas más allá del asado

Jaime de las Heras

Editor Senior

La ciudad de Segovia se sostiene sobre tres pilares aparentemente inamovibles en lo arquitectónico y sobre otro no menos firme en lo gastronómico, lo que la ha convertido en una de las ciudades más visitadas de Castilla y León

La capital segoviana ha hecho de sus encantos culturales una razón de ser fundamental, ligada además a una notable calidad de vida, hasta convertirse en una escapada recurrente en el interior de España.

Hablar de Segovia sin mencionar el Alcázar, sin mencionar la catedral y, sobre todo, sin mencionar el imponente acueducto romano, que lleva más de 2.000 años en pie, sería un pecado. Del mismo modo, también lo sería hablar de la capital segoviana sin citar a su más ilustre inquilino de puertas adentro, es decir, al cochinillo, que ha dado lustre a la cocina de la ciudad desde hace más de 130 años, aunque el origen exacto del momento en que empezó a disfrutarse en horno de leña se haya perdido en el signo de los tiempos.

Pero Segovia también son sus bares. Segovianas son algunas de sus barras y también esos pequeños platos castellanos, como la sopa, el lechazo al horno, los judiones, los callos o las calderetas, de los que puede darse buena cuenta en numerosos establecimientos de la ciudad. 

Así, Segovia se convierte no solo en una escapada cultural de primer orden, que presume con razón de ser Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sino también en un destino gastronómico al que hincarle el diente.

Hemos acompañado la guía con un mapa que puedes cargar en tu Google Maps –como este de Soria– que compartiremos el próximo viernes solo entre los suscriptores de nuestra newsletter Al fondo hay sitio. ¿Aún no te llega? Aquí mismo puedes suscribirte

Índice de Contenidos (26)

Qué es típico comer en Segovia

Preguntar qué es típico comer en Segovia quizá sea tan sencillo como responderlo. Si la paella es el plato más representativo de la Comunidad Valenciana, en Segovia el rey indiscutible de la mesa es, sin duda, el cochinillo asado, que ha alcanzado en la ciudad y en la provincia cotas casi inimaginables.

A partir de ahí, hay otras opciones igualmente tradicionales, como el cordero asado o el placer goloso del ponche segoviano, aunque en ninguno de los dos casos se iguala la altura que alcanza el cochinillo. En la lista, como es lógico, vas a encontrar los mejores restaurantes donde comer cochinillo asado, pero no solo en estas lides se defiende la capital segoviana. 

En cualquier recorrido por su gastronomía tampoco deberían faltar los famosos judiones de La Granja, algunos platos elaborados con el no menos icónico chorizo de Cantimpalos y la sopa por antonomasia de la humilde Castilla: la sopa de ajo, también conocida como sopa castellana.

Los mejores bares de tapas en Segovia

Castilla Tapas y Cañas

Ensalada de burrata.

En plena calle Juan Bravo, con terraza acondicionada en verano y un menú de fin de semana muy apreciado que incluye sopa castellana, judiones y cochinillo con bebida y postre por un precio muy razonable. Las croquetas han ganado fama propia. Raciones abundantes. La barra es para tapeo rápido; las mesas, para sentarse a comer. 

Excálibur

Cervecería de ambiente medieval en el barrio de Nueva Segovia, con una propuesta que va del café de la mañana a la copa de noche. Su colección de cervezas artesanas son su sello diferencial, y los torreznos ibéricos castellanos el mejor acompañamiento. También tienen buenos gintonics y, de hecho, tienen su propia ginebra –la marca M.E.E– que no deja de ser una singularidad y que está bastante buena. 

Socorro

Hamburguesa del bar Socorro.

En la judería vieja, sobre el empedrado segoviano y a la sombra de la Catedral, este bar con terraza es una de las paradas del tapeo más auténtico de la ciudad. Amplia carta de vermuts —Izaguirre, Garciani, Aperol Spritz entre otros—, tapas variadas y cocina tradicional en la que no faltan judiones cuando aprieta el frío y tortilla de patatas casera en cualquier momento del año. 

También tienen buenas hamburguesas, bocatas, sándwiches y tostas, además de latas y embutidos, así que no es un lugar para complicare la vida. 

Casa Seve

Patatas con mojo. ©Casa Seve.

Una de las grandes sorpresas gastronómicas del centro histórico de Segovia. El local, fundado en 1971, está hoy en manos de la familia Feras, oriunda de Siria, que ha transformado la oferta sin perder el espíritu de bar de barrio: cocina mediterránea y siriana casera —hummus, falafel, platos de verduras frescas— con guiños a las Islas Canarias en forma de papas con mojo picón. Bodega cuidada con buena selección de vinos. Planta baja con barra, comedor en primera planta y terraza tranquila. Precios muy ajustados.

Bar El Rescoldo

Ensalada del Pastor. ©El Rescoldo.

Bar de barrio en el ensanche de Segovia, con una propuesta que mezcla cocina tradicional española y gastronomía búlgara en un mismo espacio. Las croquetas caseras de distintos sabores, el pollo asado y las hamburguesas artesanas son los platos más celebrados. Trato muy cercano —Teo al frente de la sala— y precios populares. Terraza, wifi y admite mascotas. Cierra los miércoles.

La Beerguería

La Beerguería.

El nombre lo dice todo: hamburguesas gourmet y cervezas artesanas de calidad en el barrio de Nueva Segovia. Dani, al frente del local, es el tipo de hostelero que conoce a sus clientes por el nombre y sabe qué cerveza pedirte antes de que abras la boca. Las hamburguesas —macerarse en cerveza es la clave de su textura— tienen seguidores incondicionales, aunque no se quedan cortos sus callos Buena selección de cervezas de importación, sofás cómodos y buena música. Pet-friendly, por si vas con mascotas. 

Restaurantes buenos y baratos en Segovia

El Real Ingenio Chico de Segovia

Arroz meloso con verduritas.

Situado dentro del recinto de la Real Casa de la Moneda, a orillas del Eresma y a los pies del Alcázar, este restaurante tiene uno de los entornos más singulares de Segovia

Cocina castellana respetuosa con la tradición: cochinillo, bacalao y revuelto de boletus con arroz a la zamorana, aunque también trabajan muchos fueras de carta para un restaurante que se suele mover en una horquilla de entre 30 y 40 euros si no nos vamos de madre con lo que pedimos. 

Pasapán

Lasaña de ternera con queso de oveja gratinado. ©Pasapán.

Uno de esos restaurantes que huye de la Santísima Trinidad segoviana para proponer algo más personal: tacos de cochinita pibil, burrata, rabo de toro, hamburguesa segoviana con salsa de whisky DYC y un menú de temporada con producto de proximidad y guiños internacionales. Mucho ambiente, platos modernos y gente joven entre su clientela más fiel hacen de Pasapán otro de esos restaurantes en los que comer por 30 euros es normal y fácil.

Casares

Cochinillo de Casares.

Junto al Acueducto, con una de las terrazas con más vistas de Segovia. Cocina segoviana y mediterránea de mercado con cochinillo asado en horno de leña, bacalaos desalados y platos de caza con setas de temporada. 

Una de sus principales ventajas es que cuentan con muchísima amplitud de menús, incluyendo alternativas 100% sin gluten y 100% vegetarianas, por lo que es un restaurante para todos los públicos. También tienen un menú segoviano, a 42 euros, que es muy competitivo y va de perlas para quien quiera familiarizare con los clásicos locales. 

San Marcos

Cigalas de San Marcos.

Desde 1955 en el barrio extramuros de San Marcos, con vistas privilegiadas al Alcázar y rodeado de tres iglesias históricas. El único asador-marisquería de Segovia: amplísima carta de pescados y mariscos de las costas del norte y del sur, más los asados tradicionales de cordero, cochinillo y cabrito. 

Las patatas alioli de la barra son ya un clásico. El único día que echan la persiana es el martes, así que tenlo en cuenta y, si vas en fin de semana, piensa en reservar porque se pone de bote en bote, tanto salón como barra. 

Venta Magullo

Ponche segoviano de Venta Magullo.

Hotel gastronómico fundado en 1880 como venta de paso, hoy reconvertido en uno de los complejos hosteleros más completos del área de Segovia. Al frente de la cocina, Óscar Calle, con menús estacionales que conjugan asados en horno de leña —cochinillo y lechazo— con propuestas más vanguardistas. 

Un lugar estupendo para, además, tenerlo como hotel de referencia por la zona si vamos a estar varios días y donde, por supuesto, recomendamos probar su ponche segoviano.

Juan Bravo

Steak tartar de ternera.

En la Plaza Mayor, junto al Teatro Juan Bravo, con terraza en primera línea y cocina del chef Rubén Arnanz que recupera la gastronomía castellana con personalidad y productos locales de proximidad, pero, sobre todo, mucha originalidad con una cocina más desenfadada.

Perritos calientes, steak tartar, arroces secos, burguers, tapas de calidad, una barra divertida… Un restaurante muy distinto para la tónica habitual de la ciudad que merece la pena tener en el radar tanto para homenajes como para gastar poco.

Restaurantes gastronómicos en Segovia 

Asador Maribel

Asador Maribel.

Junto al Acueducto, uno de los asadores con mejor relación calidad-precio de Segovia y uno de los más valorados de la ciudad por sus clientes. El pilar de la casa es un gran horno de leña a la vista del comensal donde se asan, de principio a fin con sarmiento y encina, los cochinillos de Segovia y los lechazos de Sacramenia de raza churra con IGP —animales que el propio restaurante selecciona y distribuye—. 

La norma de oro de Maribel es no guardar el asado: todo lo que sale del horno está recién hecho. La carta incluye también croquetas, torreznos, huevos rotos y steak tartar. Amplia oferta sin gluten. Carta de vinos más que suficiente, buena terraza y un horario generoso, de martes a sábado, donde, por supuesto, conviene reservar. 

Acekia

Siu-Mai de pato confitado.

Junto a la Alameda del Parral y la Real Casa de la Moneda, con una terraza exclusiva y vistas privadas al Alcázar que por sí solas ya justifican el viaje. El chef Raúl Escudero, con más de veinticinco años de experiencia, propone una cocina globalizada y de temporada —con huerto ecológico propio visible en el local— que va desde los siu-mai de pato confitado hasta el bacalao confitado o el entrecot de ternera rosada a la brasa. 

Otro establecimiento para salirse de los lugares comunes si se va a Segovia y se quiere probar algo diferente y, además, con un escenario de excepción en cuanto a su panorámica. 

Restaurante José

Lenguado a la plancha con pisto y patata cocida.

Dentro de que hay alternativas a la carne para comer en Segovia, resulta de justicia mencionar otro clásico en el centro de la ciudad como el restaurante José si quisiéramos salir del patrón habitual del cochinillo porque aquí bordan algunos de los mejores pescados de Segovia.

No te pierdas la especialidad de la casa, los chopitos José, pero tampoco sus rapes o pescados planos, trabajados a la plancha generalmente, y que tienen un punto estupendo. Aparte de mar, también hay clásicos castellanos como sopa, judiones y, por supuesto, una leche frita para volver una y otra vez.

La Concepción

Cochinillo asado de La Concepción.

Fundado en 1978 y conocido popularmente como La Concha, este restaurante es historia viva de la Plaza Mayor. Sus sillones rojos, sus bóvedas y su terraza —la más codiciada de Segovia— han acogido a artistas como Fernando Fernán Gómez o el poeta Mariano Grau. 

La cocina de Felipe Gómez combina la tradición —judiones, croquetas, cochinillo— con propuestas de temporada como el pulpo braseado o el atún rojo. Ofrece además un menú castellano, a elegir primero y segundo, muy competitivo, donde se puede incluir cordero con un pequeño extra.

Casa Duque

El asador más antiguo de Segovia —desde 1895— ocupa un edificio del siglo XV en la calle Real y es el referente histórico e indiscutible de la gastronomía castellana en la ciudad. Cuatro generaciones, hoy en manos de Marisa Duque con la quinta ya en ciernes, encabezada por su hijo Luis. Trece comedores con artesonados, techos policromados y azulejos de Zuloaga. 

El cochinillo asado en horno de leña centenario con Marca de Garantía es el plato emblema, pero no hay que perderse los judiones de La Granja al estilo Gran Duque, el soufflé de colas de cangrejo de río o las manitas de cerdo rellenas de boletus y piñones. La taberna de la planta baja es ideal para tapear. Bodega clásica y bien seleccionada. Por supuesto, aunque sea amplio, no te la juegues a no reservar.

Maracaibo

Orejas de cochinillo al vacío y fritas. ©Casa Silvano Maracaibo.

Óscar Hernando es la segunda generación al mando de un restaurante que lleva más de cincuenta años dando la talla en Segovia y que ha crecido con huerto propio, viñedo propio —de donde sale el tinto DOP Valtiendas Evolet— y una cocina que combina el amor por el producto local con técnica contemporánea. 

El parro (una especie de pato) segoviano, los judiones del Real Sitio, el tartar de calamar con plancton y la cigala con rabo deshuesado y trufa conviven en carta con el inevitable cochinillo. La bodega, con más de más de trescientas referencias, que la convierten en una auténtico lujo, completa una cita ineludible para salir de los lugares comunes segovianos. Reserva necesaria.

José María

José María Ruiz cortando uno de sus cochinillos.

Desde 1982, institución viva de la cocina segoviana con ocho salones de interiorismo castellano y cerca de cien profesionales en plantilla. José María Ruiz fue uno de los fundadores de la denominación Marca de Garantía Cochinillo de Segovia, cuya propia granja, Agrocorte Gourmet, abastece el restaurante

La carta —dinámica por temporadas— combina los platos más tradicionales con creaciones propias del taller de investigación. La bodega incluye etiquetas de la casa como Pago de Carraovejas u Ossian. Además, la barra abre de forma ininterrumpida. Se recomienda siempre reservar. 

Mesón de Cándido

Cochinillo asado y Vega Sicilia Único frente al acueducto. ©Mesón de Cándido.

Bajo los arcos del Acueducto, el Mesón de Cándido es probablemente el restaurante más famoso de Segovia y el que más ha contribuido a poner la ciudad en el mapa gastronómico mundial. Fundado en 1905 y declarado Monumento Histórico Artístico, está hoy en manos de la tercera generación de los López Cándido. 

El cochinillo asado —que el propio Cándido partía en su día con el borde de un plato— es la referencia ineludible, junto al cordero y los judiones. También presume de una de las bodegas más completas de la ciudad y, como sucede habitualmente con estos restaurantes, conviene reservar con bastante margen.

Villena

Bacalao con alcachofas. ©Villena.

El único restaurante de Segovia que tuvo estrella Michelin, al frente del cual está el cocinero Rubén Arnanz, uno de los más jóvenes en lograr ese reconocimiento en Castilla y León, y al que te hemos presentado ya antes en el restaurante Juan Bravo. 

Su cocina, enraizada en el territorio y en la despensa segoviana, va mucho más allá del cochinillo para proponer una gastronomía de alta precisión técnica y profundidad de sabor. Dos menús degustación como única opción, a 70 euros y a 120 euros. Pocas mesas, trato muy personal y vinos bien seleccionados. Imprescindible reservar con antelación para el que podemos considerar el único restaurante 100% gastronómico de Segovia. 

Dónde desayunar en Segovia 

A Segovia no venimos solo a desayunar, sino que también conviene guardar un poco de sitio para acercarse a alguna de sus panaderías más selectas y llevarse unos mantecados a casa o, si tenemos el coche a mano, comprar un ponche segoviano y llevárnoslo como recuerdo del viaje.

Una parada fundamental en esta ruta del ponche es la pastelería Limón y Menta, en la calle Isabel la Católica, 2, donde elaboran uno de los ponches más famosos de toda la ciudad. 

Sin embargo, el mérito original de la receta parece recaer en otro establecimiento icónico, la Confitería El Alcázar, en la Plaza Mayor, 13, donde, según la leyenda, se preparó el primer ponche segoviano y que permanece abierta desde 1926

Otra buena parada es la de la Pastelería Acueducto, con un par de establecimientos en la ciudad, y que no es solo perfecta para llevarse un ponche, sino cualquier tipo de dulce

El famoso ponche de El Alcazar.

Cambiando de tercio y hablando ya de cafeterías, si buscáis una referencia accesible cerca del centro donde sirven buen café, pensad en La Flor de América (C. Santo Tomás, 2. Distinto perfil, ya vinculado al specialty coffee, es el que se ofrece Kofe Lab (Bajada de la Canaleja, 5), con un punto más moderno

En un término medio, el restaurante YUM (Plaza de los Espejos, 3) ofrece desayunos desde las nueve y media de la mañana con buenos cafés, tostadas y formato brunch con el que empezar bien el día en una ciudad donde el viajero rara vez sale del casco histórico. 

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