Gastroguía de Jaén: los bares y restaurantes imprescindibles en tu visita a la ciudad

Un paraíso de interior muy gastronómico al que seguir el compás entre barras, setas, tapas y más de una sorpresa de alta cocina

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Jaime de las Heras

Editor Senior
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Jaime de las Heras

Editor Senior

A menudo, cuando se piensa en Jaén a nivel turístico, esta provincia del interior de Andalucía todavía tiene que enfrentarse a no pocos prejuicios. De hecho, es relativamente habitual que los propios jiennenses presuman de un lema que se ha convertido casi en un mantra gastronómico: “Y decían que en Jaén no había ná

La frase, popularizada incluso en camisetas que lucieron hace años varios chefs con estrella Michelin, entre ellos Juanjo Mesa León, Juan Carlos García (en Baeza) o Javier Jurado, resume bastante bien el espíritu de una provincia que ha ido ganando peso como referente culinario, que se sumaron a otros chefs ya en el panorama Michelin como Pedrito Sánchez, de Bagá, o Juan Aceituno, de Dama Juana.

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Jaén ha demostrado que no tiene nada que envidiar a otras zonas de Andalucía con mayor predicamento turístico, como Sevilla, Málaga, Cádiz o Córdoba. Y, pese a no tener costa, su capital ha sabido crecer alrededor de una cocina tradicional, de una fortísima cultura de barras y tapas y también de ciertas pinceladas de alta cocina que la han situado en el mapa gastronómico con algunos de los restaurantes más destacados de toda Andalucía.

Sin embargo, esa realidad no eclipsa lo esencial: como sucede en tantas otras partes de Andalucía, la mesa de Jaén se entiende sobre todo a través de sus barras, de sus platos típicos y de restaurantes con un ticket medio mucho más amable y popular que el de la alta cocina. Eso no impide que haya bares y restaurantes imprescindibles que merecen estar sí o sí en cualquier ruta por la ciudad.

En cualquier caso, Jaén es una ciudad alegre, generosa y con mucho que ofrecer, aunque todavía haya viajeros que no la hayan descubierto como merece.

Índice de Contenidos (28)

Qué es típico comer en Jaén 

La cocina de Jaén mezcla influencias andalusíes con cristianas, pero sobre todo hace del campo y la despensa su gran razón de ser. Los platos serranos siguen muy vigentes incluso en la capital, donde en primavera es muy habitual ver caracoles guisados y cabrillas.

También en sus barras vas a ver mucha casquería, especialmente riñones, criadillas y mollejas (aquí se las conoce como blanquillas), además de algunas singularidades locales como el Recluta, una sencilla tapa de pan que se cubre con tomate en rodajas, anchoas y un chorrito de aceite.

Es terreno, además, de morcillas, embutidos y chacinas, donde no suele faltar el lomo de orza en casi ninguna carta. Del mismo modo, reinan las frituras, tanto de mar como de tierra. 

En algunos bares, además, no es difícil ver algunos platos muy de Jaén como el ajoatao, la versión propia del hummus –el morrococo– o una singularidad a base de calabaza frita como es el carruécano. Como tapa emblemática, en muchos bares ponen las habas frescas con bacalao salado… acompañadas de rabanitos. 

Dónde comer las mejores tapas en Jaén 

Taberna El Chato

Rosca de El Chato

Una de las tabernas más queridas y frecuentadas de Jaén, situada en el barrio del Pilar del Arrabalejo. Su especialidad son las roscas de pan tostado con aceite de oliva, acompañadas de jamón, queso añejo y lomo de orza. También son famosos sus caracoles en temporada. Cocina fría de calidad excepcional, con chacinas y salazones de primera. Taberna de toda la vida, sin reservas, siempre llena.

Don Sancho

alcachofas fritas

Con más de cuarenta años de historia y dos locales en la Avenida de Andalucía, Don Sancho es una institución de la gastronomía jiennense. La carta, amplia y variada, pivota sobre los mejores productos de la tierra: aceites de oliva virgen extra de la provincia, jamones, embutidos y platos tradicionales reinterpretados. Los chanquetes fritos con huevos de corral y crema de salmorejo son ya un plato de culto. Tienen terraza y se recomienda reservar.

Casa Gorrión

Taberna El Gorrion C Instagram Margerman Taberna El Gorrión. ©Instagram - margerman.

La taberna más antigua de Jaén, con cuatro generaciones de historia y apenas modificaciones desde 1888. En pleno casco viejo, junto a la catedral, su decoración es un museo en sí misma: la cuenta en tiza sobre la barra y un jamón "incorrupto" en vitrina son parte de la leyenda. Los quesos añejos, las chacinas y el paté de perdiz y la pipirrana son parada obligada. Una de esas experiencias que van más allá de la gastronomía.

Taberna el Hortelano

Taberna El Hortelano

Fundada en 1957 y enclavada en el tapeo barrio de San Ildefonso, esta pequeña taberna es uno de los lugares más recomendados por los locales para comer bien sin artificios. El marisco y el pescado fresco son el punto fuerte: las pijotas y boquerones fritos o las gambas al pil-pil están siempre en boca de quien la frecuenta. También destacan las patatas con alioli. Abre de miércoles a sábado. Se recomienda reservar.

Fígaro

Gambas Figaro

Negocio familiar desde 1972, el Fígaro es uno de los bares más singulares del centro de Jaén. Su especialidad es la casquería: criadillas, sesos, crestas de gallo, riñones y blanquillas (mollejas) son la bandera de este local que no tiene miedo a los productos valientes. También son notables sus croquetas y la coliflor en vinagre. Uno de los pocos bares donde siguen poniendo tapa con cada consumición, aunque ya estés comiendo. Terraza en la calle Pescadería. También trabajan buenos mariscos. 

La Barra

Barra De La Barra C Aceituneromotero Barra de La Barra. ©AceituneroMotero

Tasca de las tascas, con decoración intacta desde 1951 y una vitrina de vinos con décadas de polvo a la que perdieron las llaves. Su bebida estrella es el Rossini, una mezcla de vino de Jumilla, gaseosa de limón, licor de melocotón, un toque de angostura y uva, aunque nunca confirman los ingredientes ni su proporción. Para comer, las migas son la especialidad, aunque el rabo de toro, los callos, la morcilla y las setas también conquistan. Un clásico imprescindible del casco antiguo jiennense.

La Manchega

Salon De Taberna La Manchega Salón de Taberna La Manchega.

Abierta desde 1886, La Manchega es junto a Los Amigos la tasca por antonomasia de Jaén. En su comedor de sótano, que parece un museo, se sirven desde siempre bocadillos contundentes, migas con tropezones y tapas de cocina tradicional a precios populares. El ambiente es castizo, rústico y siempre animado. En semana también hay menú del día. Cierra los martes.

Café Bar Montana

Criadillas Del Montana C Instagram Igarciacortes Criadillas del Montana. ©Instagram - Igarciacortes

Junto a la catedral, el Montana tiene el mérito de haber sido el primer bar de Jaén en ofrecer tapa a elegir con la consumición, una costumbre que aquí se mantiene con orgullo. Las criadillas son su tapa más celebrada, pero también destacan las patatas bravas, los callos y los churros de patata del desayuno. Bar de décadas, con decoración de los ochenta y una clientela fiel que no le falla. Abre principalmente por las mañanas.

Vicente

Choto Frito Choto frito, de El Vicente.

Tres décadas avalan este bar castizo del barrio de Las Fuentezuelas. La propuesta gira en torno a una selección de aceites de oliva premium de la provincia y una bodega cuidada, con especial atención a los vinos por copa. La vaca rubia gallega y otras carnes de maduración son la apuesta más reconocida, aunque las tapas y los pescados también están a gran nivel. Trato cercano y de confianza. Se recomienda reservar.

Marisquería El Pato Rojo

Calamaritos Fritos Calamaritos fritos en la Marisquería El Pato Rojo.

Desde 1974 en la calle más elegante del centro, frente a la catedral, El Pato Rojo es la marisquería de referencia de Jaén. Producto del mar fresco traído de las costas andaluzas, tratado con respeto y servido con generosidad. La tapa que acompaña la consumición —langostinos, gambas a la gabardina o tortillitas de camarones— ya marca la diferencia. El hígado de bacalao y las huevas son bocados de culto. Pequeño local con terraza en la acera. Se puede reservar.

Restaurantes buenos y baratos en Jaén

Kasler

Kasler

Un restaurante singular en el panorama jiennense: nacido en 2001 con vocación de cocina alemana, Kasler ha evolucionado hacia una propuesta de fusión que mantiene sus raíces bávaras sin renunciar a los productos locales. El codillo braseado y el surtido de salchichas conviven en carta con una paella de tapa diaria y sugerentes pintxos con la cerveza. Muy recomendable la terraza. Conviene reservar, especialmente en fin de semana.

Almirez

Croissant Del Almirez Croissant de rabo de toro del Almirez.

Restaurante de corte cuidado con vistas al cinturón de la ciudad, el Almirez apuesta por una cocina jiennense honesta, con todos los platos elaborados en casa y una especial atención a las chacinas, los productos fríos de calidad y las carnes a la brasa. El croissant de rabo de toro y el milhojas de foie son señas de identidad. Los postres, elaborados en obrador propio, son otro punto fuerte. Buen equipo de sala, ambiente informal y terraza amplia. Abre de martes a domingo.

Dixtinto

Magnum De Foie Manzana Y Queso De Cabra Caramelizado

La gastro-arrocería del chef Manuel Frutos es uno de los restaurantes más creativos de la capital. Los arroces son el eje central de la propuesta: el de presa ibérica con panceta y boletus es ya un clásico de la casa. Pero hay mucho más: el trampantojo de foie en forma de mágnum ha dado la vuelta a las redes sociales, y las croquetas cremosas de jamón merecen mención aparte. Cocina vanguardista con producto local fuera de la zona más turística. Hay que reservar.

Casa Domingo

Cebolletas Fritas Cebolletas fritas, de Casa Domingo.

Taberna clásica en el castizo barrio de San Ildefonso, de las pocas que quedan con ese sabor auténtico de toda la vida. La bodega, sorprendentemente bien surtida, es uno de sus grandes atractivos. Para comer, no hay que perderse las cebolletas fritas, las carrilleras, la coliflor en tempura y la ensalada de habitas. Siempre está llena, señal inequívoca de que aquí se hace bien lo esencial. Hay que reservar con antelación. Tampoco te pierdas sus asados, especialmente la paletilla de cordero segureño, que van por encargo. 

MangasVerdes

Carpaccio De Calabacin Carpaccio de calabacín.

Seleccionada por la Guía Michelin, esta "taberna atípica" de Francisco Cuadros y Emilio Martín es uno de los proyectos gastronómicos más sólidos de Jaén desde su apertura en 2014. La cocina nace del recetario tradicional jiennense pero con un toque personal que la hace única: el lingote de foie con turrón de Jijona y compota de manzana es uno de los platos más fotografiados de la ciudad. Gran oferta de vinos por copas. Abre de martes a domingo.

Casa Pepe

Croquetas De Casa Pepe Croquetas de Casa Pepe.

Restaurante familiar fundado en 1987 en el barrio de la Glorieta, con terraza y vistas al Castillo de Santa Catalina. Premio a toda una trayectoria de la Academia Andaluza de Gastronomía, Casa Pepe es el templo de la cocina de temporada jiennense: caracoles, cabrillas en salsa, espinacas esparragás y una casquería memorable. El aceite de oliva virgen extra de Jaén es el protagonista absoluto de cada plato. Los postres caseros, especialmente la tarta de queso, son para no dejar ni rastro. Se recomienda reservar. Periférico, pero imprescindible.

Peña Flamenca de Jaén

Tapeo En La Pena Flamenca De Jaen Tapeo en la Peña Flamenca de Jaén.

Santuario del flamenco y la gastronomía popular en pleno casco histórico, junto a la catedral. El local, profusamente decorado con fotografías de cantaores y bailaores, tiene un ambiente único e irrepetible. La cocina es casera y generosa: migas con avíos, flamenquines, pulpo, mítico bocadillo de calamares y el recluta son las estrellas de una carta sencilla y sin pretensiones. Raciones abundantes a precios populares. Tiene terraza.

Restaurantes gastronómicos en Jaén

Bagá

Tocino y rosas Tocino y rosas, de Bagá.

El proyecto de Pedro Sánchez, con una estrella Michelin y tres Soles Repsol, es el faro de la revolución gastronómica que vive Jaén. En apenas 44 metros cuadrados junto a la basílica de San Ildefonso, solo diez comensales por turno asisten a una cocina de autor minimalista y emocionante: platos de apenas dos o tres ingredientes que alcanzan una profundidad de sabor extraordinaria. 

El producto de temporada, siempre local, manda sobre cualquier técnica. Un único menú degustación que cambia constantemente. Reserva imprescindible con meses de antelación.

Radis

Pochas Con Callos De Bacalao En Radis Pochas con callos de bacalao, en Radis.

El joven chef Juanjo Mesa, criado en el restaurante familiar de Pegalajar, ha conseguido su estrella Michelin con una cocina de memoria, olores de infancia y sabores de guiso de pueblo. 

Su pequeño local de estética bistró contemporáneo, con cocina abierta, propone dos menús degustación sorpresa —Bercho y Charca— que cambian cada día y rinden homenaje a la tradición serrana sin renunciar a la técnica. Fue además proclamado Chef del Aceite en San Sebastián Gastronomika. Reserva obligatoria.

Malak

Cebolla Asada Mantequilla Anchoa Y Caviar Cebolla asada, mantequilla, anchoa y caviar.

En plena Plaza de la Constitución, a dos pasos de la catedral, el chef Javier Jurado —cuyo apellido culinario viene del restaurante Los Ángeles de sus abuelos, de ahí el nombre árabe Malak— ha construido una propuesta de una coherencia y emotividad notables.

La Sierra de Segura como territorio y como despensa, reinterpretada con técnica contemporánea y una sensibilidad muy personal. Dos menús degustación, Aldeas Perdidas y Sierra de Segura, y una bodega de más de 150 referencias. Estrella Michelin y Sol Repsol. Reserva imprescindible.

Dama Juana

Dama Juana

Quizás estemos ante el restaurante más emotivo de Jaén lleva el nombre de la abuela del chef Juan Aceituno, Juana "La Chucha", la mujer que le enseñó a cocinar y a amar la despensa jiennense. Formado en casas de referencia como Las Rejas y Casa Marcial, Aceituno ha construido en pleno barrio de San Ildefonso una propuesta de estrella Michelin que no renuncia a la cuchara, al guiso ni al fondo.

Los andrajos, el parfait de perdiz, el puchero reinterpretado o los callos de bacalao son ejemplos de una cocina honda, estacional y profundamente enraizada en el territorio. 

Tres menús degustación —Alacena, Blancal y Umbría— más el reservado y personal Gran Menú María, servido por el propio chef. Hasta el vermut lo elaboran ellos desde cero, macerando botánicos de la Sierra de Otiñar. Reserva imprescindible.

Casa Antonio

Judion Con Pechuga De Perdiz Asada Judión con pechuga de perdiz asada.

El restaurante más veterano de la alta cocina jiennense, recomendado por la Guía Michelin desde hace años. Fundado en 1992 por Antonio del Moral, Casa Antonio combina una carta de temporada con un menú degustaciónLa comanda del Chef— que evoluciona con el mercado. 

La cocina, actualmente liderada por el chef Pedro Beltrán, es contemporánea, elegante y profundamente jiennense. El ponche de melocotón reinterpretado es el postre que mejor resume el espíritu de la casa. Hay que reservar.

Ka-Orū Sushibar & Cocktail

Nigiri De Anguila Y Foie Gras Nigiri de anguila y foie gras.

El proyecto de Rubén y María José es la gran sorpresa japonesa de Jaén, seleccionada por la Guía Michelin y la única coctelería japonesa de toda la provincia. El nombre surge de las palabras japonesas kazoku (familia) y Orību (olivo), dos conceptos que resumen perfectamente su filosofía: tradición nipona con alma jiennense. 

El local, íntimo —barra y apenas tres mesas—, obliga a reservar y propone dos menús cerrados, Kazoku y Ka-Oru, que se disfrutan viendo trabajar al sushiman en directo. Los nigiris son de alto nivel, el wasabi es fresco y el atún, de calidad. 

Pero el guiño más original es el katsu sando relleno de cabecero de lomo: un bocado que funde Japón y Jaén con una naturalidad pasmosa. La coctelería con sake y shochu completa una propuesta sin parangón en la provincia. Reserva imprescindible.

Dónde desayunar en Jaén 

Es fundamental volver a sacar a colación al Bar Montana si hablamos de desayunar en Jaén, buscando sus churros y sus picatostes con miel. Otro lugar emblemático para empezar bien el día es la Croissantería Párraga (C. Miguel Castillejo, 2), donde no solo sirven croissants, sino también larguísimas tostas y tostadas, bizcochos caseros y dulces también hechos allí.

Churros De El Paso Churros de El Paso.

Fiel a la cita churrera, como buena ciudad andaluza, Jaén también tiene varias paradas claves para entregarnos a este noble desayuno como la Churrería Colón (C. Navas de Tolosa, 4-6) y la no menos reseñable Churrería El Paso (C. Hermanos Pinzón, 2), con porras, churros y un chocolate a la taza realmente adictivo en cualquier momento del año. 

Desayunos C Cafeteria Engelberg Desayunos. ©Cafetería Engelberg.

Otro hito del desayuno en el que hay de todo es la Cafetería Engelberg (C. Senda de los Huertos, 12), con un nombre que no suena muy a Jaén, pero que tiene una curiosa historia detrás y que desde hace más de 40 años. Desde entonces, es una cafetería amada por los jiennenses, que abre prontito y se pone de bote en bote para disfrutar de churros, tostadas, bocatines, paninis… Y casi todo lo que imagines para desayunar.

Imágenes | diegograndi / Jaén Paraíso Interior

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