La actualidad política nacional está copada estos días por dos grandes procesos judiciales: el caso Ábalos y la operación Kitchen. Esta última ha sido definida como una de las operaciones secretas más escandalosas de nuestra historia reciente, y llevamos tanto tiempo oyendo hablar de ella que ya su palabrería nos suena familiar. Pero ¿por qué se llama Kitchen? No tiene nada que ver con nada culinario, pero tampoco es un apodo aleatorio.
Kitchen, 'cocina' en inglés, es el nombre común por el que se conoce la investigación judicial iniciada en 2018 para aclarar una supuesta operación policial que tuvo lugar entre los años 2013 y 2015. Es la séptima pieza de la causa judicial Tándem, que investiga al excomisario Villarejo y toda su supuesta red de actos delictivos. Supimos de su existencia cuando se levantó el secreto de sumario en septiembre de 2020. Ahora, casi seis años más tarde, arranca el proceso judicial que debe culminar todo el caso.
Es la policía la que bautizó a todo el presunto operativo parapolicial en el que se obtuvieron los ya conocidos como papeles de la Kitchen; el objetivo habría sido espiar al extesorero del PP, Luis Bárcenas, y su familia, así como la obtención de documentos comprometedores que este tendría en su domicilio privado.
La operación, caso y proceso judicial recibió el apodo de Kitchen porque uno de los primeros y principales implicados, José Luis Olivera, era conocido como 'el cocinero', un alias que aparece mencionado en varias ocasiones en las grabaciones y documentos del caso. Olivera es un comisario de la Policía Nacional que llegó a ocupar cargos relevantes y destacó como jefe de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal), muy vinculado a la investigación de casos de corrupción en España.
El alias de 'el cocinero' de Olivera deriva de la polisemia del término, ya que en las menciones registradas no se hace referencia alguna a su manejo de los fogones, sino a que tenía la capacidad de 'cocinar' o preparar y manejar diversas operaciones, informes y maniobras dentro de la trama.
Desde principios de la década de 1990 se ponen nombres curiosos a las operaciones o casos liderados por la Policía Nacional y la Guardia Civil, un apodo que hace que sean menos confusos para la ciudadanía, fáciles de recordar e identificar que un mero número de diligencia judicial. A veces son apodos simpáticos que pueden venir antes de la prensa, que intenta hacerlos más llamativos para el público.
Aunque puede parecer que no tienen ninguna relación con el caso (Pokémon, Púnica, Malaya, Gürtel...), siempre hay algún pequeño vínculo que los enlaza, si bien se prefieren términos en clave que inicialmente no den muchas pistas sobre las investigaciones para evitar filtraciones.
Y así es como una gran operación policial y judicial pasa a ser conocida como la Kitchen. Circunstancia que han aprovechado también algunos medios para describir el caso como "la corrupción que entraba hasta la cocina".
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