Crumble cake al estilo de Nueva York: receta del sorprendente bizcocho con cobertura crujiente

Crumble cake al estilo de Nueva York: receta del sorprendente bizcocho con cobertura crujiente
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Miguel Ayuso Rejas

Director
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El crumble cake, un híbrido entre un bizcocho y el clásico crumble inglés, es un dulce muy típico en Estados Unidos. La versión de Nueva York es especialmente generosa con el crumble: prácticamente hay tanta capa crujiente como bizcocho.

Aunque pueda parece elaborado, en realidad se hace con ingredientes muy básicos y en pocos pasos. Lo único importante es respetar un par de detalles para que el crumble quede bien formado y no se hunda en la masa. A lo largo del vídeo, nuestras compañera Bea Orviz Tjang os explica esos pequeños trucos que marcan la diferencia, sobre todo el último.

Y aquí mismo os dejamos también la receta escrita.

Ingredientes

Para 1 unidades
  • Harina de trigo (para el bizcocho) 250 g
  • Azúcar (para el bizcocho) 185 g
  • Levadura química cucharadita y media (para el bizcocho)
  • Bicarbonato sódico media cucharadita (para el bizcocho)
  • Sal media cucharadita (para el bizcocho)
  • Huevo (para el bizcocho) 1
  • Yema de huevo (para el bizcocho) 1
  • Leche (para el bizcocho) 145 ml
  • Aceite vegetal (para el bizcocho) 90 ml
  • Esencia de vainilla cucharadita y media (para el bizcocho)
  • Harina de trigo (para el crumble) 225 g
  • Azúcar moreno (para el crumble) 150 g
  • Canela molida cucharadita y media (para el crumble)
  • Sal media cucharadita (para el crumble)
  • Mantequilla sin sal derretida (para el crumble) 120 g

Cómo hacer crumble cake

Dificultad: Fácil
  • Tiempo total 1 h 5 m
  • Elaboración 20 m
  • Cocción 45 m
  • Reposo 33 m

Empezamos preparando el crumble. En un bol ponemos la harina, el azúcar moreno, la canela y una pizca de sal. Mezclamos un poco.

Ahora voy a derretir la mantequilla en el microondas. Basta con darle un golpe de calor pulsando un solo botón y en unos segundos está lista. Pero aquí viene el primer truco importante. Queremos derretir la mantequilla, no calentarla demasiado. Si la mantequilla está muy caliente, el crumble no va a mantener la forma en el horno y se va a aplastar. Lo que buscamos es una mezcla que nos permita formar trozos irregulares, algunos más grandes y otros más pequeños. Añadimos la mantequilla derretida y mezclamos primero con una cuchara y luego, si queréis, con las manos. Vamos apretando la mezcla con los dedos para formar pequeños grumos. Esos grumos son los que luego van a crear esa capa crujiente tan característica del crumble.

Otro truco importante: si veis que el crumble queda todavía demasiado húmedo, podéis añadir una cucharada más de harina. La harina absorberá parte de la grasa y ayudará a que los trozos mantengan mejor la forma.

Cuando lo tengamos listo lo reservamos. A mí me gusta dejarlo en la nevera mientras preparamos el resto de la receta. No es obligatorio, pero el frío ayuda a que la mantequilla se reafirme un poco y luego sea más fácil mantener esos trozos grandes de crumble.

Ahora vamos con la masa del bizcocho. En un bol tamizamos y mezclamos los ingredientes secos: la harina, la levadura química, el bicarbonato y una pizca de sal. Mezclamos un poco y lo dejamos preparado.

En otro bol batimos el huevo con el azúcar hasta que se integren bien. Añadimos la leche, el aceite y la vainilla y mezclamos hasta obtener una mezcla homogénea.

Ahora incorporamos los ingredientes secos a los líquidos. Mezclamos lo justo para integrarlo todo. No hace falta batir demasiado, simplemente hasta que no queden restos de harina seca.

Vertemos la masa en el molde, que ya tenemos preparado con papel de horno, y alisamos un poco la superficie.

Y ahora viene el último truco para que el crumble quede perfecto. Espolvoreamos una cucharada de harina por encima de la masa. Esta fina capa ayuda a que el crumble se mantenga en la superficie y no se hunda mientras el bizcocho empieza a hornearse.

Ahora colocamos el crumble. Primero repartimos los trozos grandes por encima del bizcocho y después rellenamos los huecos con las migas más pequeñas. La idea es que quede bien cubierto y con bastante relieve.

Nuestro horno ya está precalentado a 180 grados C con calor arriba y abajo. Horneamos durante unos 40 o 45 minutos, hasta que el centro esté hecho.

Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos enfriar en el molde al menos 30 o 40 minutos. Este paso es importante porque el crumble necesita un poco de tiempo para asentarse y quedar bien crujiente.

Y ya solo queda cortarlo. Veréis que el bizcocho queda muy tierno por dentro y con esa capa crujiente de crumble por encima.

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Con qué acompañar el crumble cake

El crumble cake es un clásico de las cafeterías neoyorquinas, ideal para acompañar un café americano o cualquier otra infusión. Hay quien lo acompaña de nata montada, pero tampoco es necesario.

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