Una de las recetas más populares del New York Times son precisamente unas albóndigas inspiradas en sabores de BBQ coreana. Evidentemente, no serían unas albóndigas tradicionales coreanas ni probablemente algo que encontrarías tal cual en Corea, pero la mezcla funciona muy bien.
A mí se me antojaron probarlas, pero con más salsa y con ese acabado glaseado que queda pegado a las albóndigas. Y la verdad es que no tienen ninguna complicación. Es simplemente hacer unas albóndigas como las haría tu abuela, pero usando ingredientes y condimentos asiáticos. Lo más complicado probablemente sea darte un paseo por un supermercado asiático para encontrar lo que te falta.
Sobre los ingredientes
Yo las preparé con carne de cerdo picada. También podrías hacerlas con pollo, ternera o incluso mezclando carnes.
Mi recomendación es ir directamente a un supermercado asiático porque ahí vas a encontrar todo sin problema. El ingrediente más importante es el gochujang, una pasta de chile coreana con un sabor ligeramente dulce. El gochujang es seguramente el que más hace que recuerden a ese estilo de sabores coreanos. Así que merece bastante la pena usarlo. Yo además añadí un poco de doenjang, una pasta de soja fermentada parecida al miso japonés, que da un sabor más profundo y potente a la salsa. Si no te apetece empezar a llenar la despensa de ingredientes nuevos, puedes prescindir de él sin problema.
También lleva mirin, un vino de cocina dulce muy usado en la cocina japonesa y cocina coreana para dar brillo y equilibrio a las salsas. En vez de pan rallado normal aproveché panko, que es el pan rallado japonés más grueso y ligero, aunque puedes usar pan rallado corriente perfectamente.
El aceite de sésamo, la salsa de soja, la cebolleta china y el jengibre son ya bastante más fáciles de encontrar hoy en día y seguramente muchos los tengáis ya por casa.
En un bol grande mezclamos la carne picada con la cebolleta muy picada, el ajo rallado, el jengibre, el huevo, el panko, la salsa de soja y el aceite de sésamo. No hace falta trabajar demasiado la mezcla, simplemente integrar todo bien para que luego las albóndigas queden jugosas y no demasiado compactas.
Formamos las albóndigas con las manos y las cocinamos en una sartén con un poco de aceite a fuego medio. Hay que ir dándoles vueltas poco a poco para que se doren bien por fuera y se hagan por dentro sin quemarse.
Mientras tanto mezclamos en un bol la salsa de soja, la miel o azúcar moreno, el doenjang, el gochujang, el aceite de sésamo, el mirin y el agua.
Cuando las albóndigas estén listas, retiramos parte de la grasa de la sartén y añadimos directamente la salsa. Dejamos que hierva unos minutos y, si quieres asegurarte de que las albóndigas se cocinen bien también por dentro, puedes tapar la sartén un momento. Lo importante realmente es el final: dejar que la salsa reduzca hasta quedar más brillante y pegajosa. Ahí puedes ir bañando las albóndigas con una cuchara para que se impregnen bien y queden completamente glaseadas.
Con qué acompañar
Sin duda, con arroz blanco o arroz jazmín. Esa salsa pide algo que la absorba bien. También me sobraban unos tirabeques por la nevera y los salteé con un poco de ajo porque, sinceramente, en una mesa con inspiración asiática siempre tiene que haber algún plato de verdura por ahí. Y aunque suene menos asiático, también funcionan muy bien con unas patatas fritas al lado o algo de pan para mojar toda esa salsa.
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