The Dog Is Hot: un clásico del street food reversionado en Barcelona bajo el lema “cuanto más, mejor”

the dog is hot

Para los públicos tienen tres opciones de salchicha: de cerdo, de pavo Halal y una vegetariana vegana de soja ecológica 

Inés Vazquez Noya

Editor

El perrito caliente está viviendo un momentum en Barcelona, y gran parte es por Víctor Satoshi, fundador de The Dog Is Hot. El proyecto nació al detectar un vacío en el mercado de Cataluña, donde la oferta de este producto se limitaba al tradicional Frankfurt local. Para Satoshi (originario de Brasil) y su socia (de Canarias), ese concepto se quedaba muy corto: el auténtico hot dog va mucho más allá.

Y es que este plato goza de una característica única dentro del street food: cada país y cada región del mundo ha creado su propia versión. "Si le preguntas a un brasileño de São Paulo cómo es un hot dog, te dirá que lleva puré de patatas, maíz, guisantes, queso y patatas paja; pero si preguntas a un chileno, te dirá que lleva aguacate y tomate (un completo chileno); un colombiano buscará salsa de piña y un sueco se decantará por una mayonesa de gambas", explica Víctor. Existe un componente emocional muy fuerte que conecta este producto con el pasado, la niñez y el origen de las personas. Por eso, el objetivo de la marca fue reunir en un solo lugar ese viaje global de sabores.

En sus inicios, por el año 2009, el negocio se topó con la resistencia del público local catalán, poco acostumbrado a la mezcla masiva de ingredientes y salsas en un mismo bocado, a diferencia de los clientes norteamericanos o latinoamericanos, que rigen su paladar bajo el lema de "cuanto más, mejor". Con el paso de los años, esta barrera se ha ido desdibujando. Satoshi señala que la generación actual de jóvenes locales, mucho más viajada, curiosa y experimentada en otras culturas, ya abraza y aprecia esta rica variedad de sabores sin prejuicios.

Un vistazo a…
#CatalanFood - Ferran Adrià (Pa amb tomàquet)

Para consolidar este éxito, The Dog Is Hot apostó firmemente por la calidad y el valor diferencial. Y el primer gran desafío fue encontrar la salchicha perfecta, que cumpliera con los estándares. Este fue un proceso largo en el que probaron decenas de marcas e incluso llegaron a producir de forma propia, hasta dar con la fórmula que trabajan actualmente.

Bajo la premisa de servir perritos "para todos los gustos y restricciones alimentarias", el menú es un ejemplo de inclusión, incorporando opciones de cerdo, con certificación Halal de pavo y una potente línea vegetal utilizando salchichas de soja ecológicas.

Esta apuesta ha roto esquemas. Como cuenta Víctor, es posible "ver a clientes que habitualmente consumen carne, pedir la salchicha vegetariana para evitar el embutido, aunque luego decidan coronar su perrito con bacon o carne mechada". La flexibilidad es tal que los clientes juegan constantemente con el menú, solicitando desde dobles salchichas veganas hasta combinaciones personalizadas de salchipapas o patatas asadas rellenas con embutido vegetal.

Detrás de esta libertad para crear hay una gestión operativa milimétrica. Para garantizar la frescura, evitar la contaminación cruzada y reducir al máximo las pérdidas, el equipo trabaja con estrictos protocolos y estándares donde cada ingrediente tiene su propia herramienta de medición y se aprovecha de forma transversal en diferentes recetas.

Lejos de la monotonía del kétchup y la mostaza, la oferta está estructurada como un pasaporte gastronómico. En los Embajadores Internacionales, por ejemplo, destacan el Sampadog (el rey de São Paulo con puré de patatas, maíz y patatas paja), el Chashudog (al estilo japonés, con panceta desmechada y salsa teriyaki) o el Piñadog (un contraste dulce y salado de herencia colombiana). Para los más tradicionales, el Chilidog se viste con chili con carne, cheddar y jalapeños, mientras que el Dankedog es un homenaje alemán con sus icónicos pepinillos.

Pasamos luego a los especiales, donde prima la originalidad con combinaciones exclusivas como el Specialdog con rúcula, guacamole, queso emmental y tomate seco, o el Yourdog, que lista puré de patatas, maíz, pepinillos, cebolla crujiente, cheddar fundido, jalapeños y patatas paja encima de la salchicha.

Para acompañar, el menú propone seguir viajando: desde los auténticos tequeños venezolanos con salsa y las mini coxinhas de pollo brasileñas, hasta los nachos con guacamole casero y mucho más. Hay mucho para elegir y para degustar de cada país.

El éxito de The Dog Is Hot ha traspasado las paredes de sus locales para llevar la experiencia directamente a cualquier tipo de celebración. Conscientes de que el street food es buscado en el sector de los eventos, la marca se despliega en dos formatos sobre ruedas muy visuales y fotogénicos. Ya sea como Food Trucks para eventos al aire libre o en carritos móviles para espacios interiores.

De cara al futuro, Víctor Satoshi y su equipo siguen en constante evolución gastronómica, testando nuevos acompañamientos y experimentando con ingredientes: "estamos pensando en añadir un pulled vegano de Jack Fruit y queso vegano". En definitiva, The Dog Is Hot representa la esencia de una ciudad globalizada, siendo la gastronomía el lenguaje universal de la convivencia.

The Dog is Hot  

  • Dónde: Carrer de Joaquín Costa, 47, Local Bj 1, Ciutat Vella, 08001 Barcelona
  • Horario: lunes a viernes de 13:00 a 22:00, sábado de 14:00 a 23:00 y domingo de 17:00 a 22:00 
  • Precio medio: 5 a 15 euros 
  • Reservas:  692 89 90 60

Imagen | The Dog is Hot 

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