
Elaborado con ingredientes sencillos, este helado casero se convierte en una alternativa perfecta a los de supermercado
Inspirado en sabores tan familiares como la leche merengada o el arroz con leche, este helado casero de canela consigue transportarnos a los postres clásicos de toda la vida.
Prepararlo en casa es mucho más sencillo de lo que parece, con necesidad de muy pocos ingredientes un resultado que merece la pena. Con muy poco esfuerzo, y sin tener que usar una heladera, conseguirás un helado suave, lleno de sabor y sin necesidad de recurrir a aromas artificiales. Ideal para disfrutar en verano a cualquier hora del día.
Primero calentamos la nata con la leche, la canela y la esencia de vainilla sin que la mezcla llegue a hervir. Retiramos la cazuela del fuego, tapamos, y dejamos reposar 30 minutos. Colamos la mezcla.
Batimos las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa.
Calentamos brevemente la leche de nuevo, y vertemos poco a poco la leche en un hilo sobre la mezcla de yemas mientras batimos con las varillas.
Pasamos toda la mezcla de nuevo a la cazuela, y cocinamos a fuego bajo removiendo con una espátula de silicona hasta que la crema alcance los 82ºC. Debemos tener en cuenta que esto ocurre en 10 minutos aproximadamente.
Pasamos la mezcla a un cuenco amplio, y lo colocamos sobre un baño de agua con hielo para irla enfriando. Dejamos reposar la mezcla en la nevera un par de horas.
Pasamos la mezcla al congelador, y durante las 3 primeras horas de congelación, batiremos el helado cada 30 minutos para evitar la formación de cristales de hielo.
Con qué acompañar el helado de canela
Además de poder servir este helado con frutas de temporada, recomendamos preparar barquillos para cucuruchos caseros, o unas neulas. Y si prefieres disfrutarlo como parte de un postre más elaborado, no dudes en servirlo con un trozo de empanada de manzana.
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