
El arroz tostado en el horno se convierte en el ingrediente crujiente con el que hacer una exquisita ensalada fresca con pollo y verduras
Tengo el hábito de cocinar arroz de más. Siempre lo he hecho pensando en un arroz frito al día siguiente, pero desde que descubrí esta ensalada el arroz sobrante tiene un destino mucho más interesante. La idea es simple: arroz blanco de nevera, condimentado y tostado en el horno hasta que queda crujiente. Lleva un par de años circulando por redes cuando aprieta el calor y sigue sin pasar de moda.
El arroz jazmín es el que más uso en casa, aunque vale cualquier arroz blanco. Lo importante es que esté frío y de un día para otro. En redes la mayoría lo condimentan con algo picante, como gochujang o sriracha, pero en esta versión voy por salsa de soja, hoisin y ajo en polvo. Eso sí, el arroz crujiente puede llegar a cansar si se convierte en la única base del bowl. La clave es no abusar y combinarlo con hoja verde.
Antes de nada, marina el pollo con soja, pimentón ahumado, comino, ajo en polvo, aceite y lima. Con quince minutos basta, pero si lo dejas más tiempo mejor. Mientras reposa, precalienta el horno a 200°C con ventilador.
Mezcla en un bol la soja, la hoisin, el aceite de sésamo y el ajo en polvo. Añade el arroz y remueve bien hasta que cada grano quede impregnado. Extiéndelo en una bandeja con papel de horno en una sola capa, sin que los granos se amontonen, porque si hay demasiado arroz junto no cruje, solo se calienta. Mételo al horno entre 25 y 35 minutos y a mitad de tiempo dale una vuelta con una cuchara o espátula para que se tueste de manera uniforme por todos lados. Está listo cuando los granos están oscuros y los notas crujientes al tocarlos. Si al sacarlos del horno todavía no están del todo firmes no te preocupes, se terminan de secar al enfriar.
Mientras el arroz se hornea, cocina las pechugas en una sartén o plancha bien caliente. Deja reposar cinco minutos antes de cortar para que los jugos se asienten. Prepara las verduras, los cherry partidos por la mitad, el pepino en rodajas finas y el cilantro picado, y el aliño mezclando soja, aceite de sésamo, zumo de lima y miel. Prueba y ajusta antes de usarlo.
Para montar el bowl pon las espinacas de base base, coloca encima el arroz, el pollo, los cherry, el pepino, la cebolla encurtida y el cilantro. El aliño siempre justo antes de servir para que el arroz no pierda el crujiente.
Con qué acompañar
El bowl funciona solo como plato completo, pero si quieres darle más cuerpo puedes añadir aguacate en láminas o unos edamame. Si sobra arroz crujiente, guárdalo en un recipiente hermético y úsalo en los días siguientes como topping de otras ensaladas o sopas.
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