Es la mejor manera de tomar proteínas saludables en tiempo récord y sin manchar casi nada
Hace tanto tiempo que no frío un huevo que ni recuerdo la última vez. Gustándome tanto las recetas con huevo, los huevos fritos los aborrezco. Su preparación es un incordio y nunca me ha merecido la pena. Y desde que descubrí que puedo cocinar huevos usando una simple taza y el microondas, ya ni cojo una sartén casi nunca.
Ya tengo cierto historial de probar técnicas de huevos virales y, digamos, algo polémicas. Pero todas me han convencido lo suficiente como para seguir dándoles una oportunidad. La tortilla cocinada en bolsa sonará mal, pero queda estupenda, y los huevos revueltos en agua son una pura genialidad. La tortilla francesa en taza al microondas también lo es.
Llevo muchos años cocinando huevos en el microondas, normalmente usando un recipiente de los de silicona diseñados para este menester, con su tapa. Pero desde que aprendí a cocinarlos con una taza, el resultado me gusta incluso más, quizá por el material más noble o por la comodidad. La idea es la misma que la de preparar un bizcocho en taza o mug cake: mezclar los huevos con unos pocos ingredientes más directamente en una taza grande engrasada y calentar en microondas apenas un minuto. Y a comer directamente sin manchar nada más.
Se pueden añadir más ingredientes para hacerla más completa. Mi fórmula básica es de dos huevos medianos o uno con dos claras, un chorrito de leche, una pizca de mostaza, algunas especias (cúrcuma, curry, pimentón, comino, orégano...) o hierbas frescas, sal y pimienta. A veces añado queso rallado, tomate picado, unas hojas picadas de brotes de espinacas, atún, salmón ahumado, etc.
Con 1 minuto a máxima potencia suele ser suficiente, dejando que repose un poco y se enfríe ligeramente para que se asiente el centro. O se puede usar media potencia con un minuto y medio, para evitar pasarnos de golpe si el microondas es muy potente. Si no ha terminado de cuajar, basta con programarlo en tandas extra de 10-20 segundos e ir comprobando el punto. Cuidado, porque se hincha mucho y por eso conviene usar una taza grande.
Me gusta cocinar así los huevos porque tardo cinco minutos en tenerlos listos desde que los saco de la nevera, solo mancho un recipiente y es una manera fácil y rápida de sumar proteínas de calidad a mis comidas diarias. Es el método perfecto para desayunar huevos, algo muy sano pero que puede dar mucha pereza a primera hora del día. También me ha salvado cenas a última hora esos días en los que no tienes energías para mucho más.
Con la experiencia he aprendido a hacerlos a mi gusto y ojo; la clave está en batir muy bien los huevos con algún líquido o grasa extra -aceite de oliva, mantequilla, queso, leche o nata- y aderezos, y cocinarlos dejándolos bien jugosos por dentro. A nadie le gustan unos huevos o una tortilla reseca y gomosa.
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