Los huevos forman parte del desayuno tradicional de muchas culturas que también nos soluciona muchas cenas. Las razones son las mismas: es un alimento saludable repleto de proteínas de calidad, vitaminas y minerales, saciante y fácil de cocinar. Pero si quieres aprovechar aún más su aporte proteico, presta atención con qué lo acompañas.
El huevo forma parte de las llamadas proteínas de alto valor biológico, pues contiene todos los aminoácidos esenciales en una buena proporción. Además es un alimento que, en general, tiene una alta digestibilidad, es decir, un organismo normal lo digiere sin problemas. Con algunos peros que conviene tener en cuenta.
Es esencial que el huevo esté cocinado; un huevo crudo, además de peligroso, se digiere mucho peor y no aprovecharemos al máximo sus nutrientes. También conviene optar por métodos de cocción saludables, como el huevo cocido, a la plancha, escalfado, en forma de tortilla francesa o en un revuelto. Los fritos y las grasas dificultan la digestión; las altas temperaturas, además, pueden destruir más nutrientes.
Dicho esto, para para aumentar aún más la absorción de proteínas, los alimentos más recomendados para acompañar los huevos son frutas tropicales como la piña, la papaya y el kiwi. ¿Por qué estas en concreto? Porque son ricas en enzimas que facilitan la síntesis proteica, especialmente las dos primeras.
La piña contiene bromelina, una enzima que, además de que puede irritar la lengua después de comerla, tiene acción proteolítica, igual que la papaína de la papaya. Son enzimas que ayudan a digerir o transformar las proteínas que ingerimos, las descomponen en aminoácidos que el organismo puede absorber y asimilar mejor y con mayor eficacia. Por eso la piña se recomienda especialmente para acompañar la carne y es estupenda en marinados y guarniciones de barbacoas, pues ayuda a tener digestiones menos pesadas.
La bromelina y la papaína son enzimas de la familia de las peptidasas, también llamadas proteasas, fundamentales en la digestión; el organismo libera proteasas de forma natural a través del páncreas, que son las encargadas de descomponer los alimentos en nutrientes, por ejemplo los aminoácidos que forman las proteínas. Estos se absorben, una vez descompuestos a través del revestimiento del intestino delgado, donde entran al torrente sanguíneo para distribuirse por todo el cuerpo.
Las enzimas naturales de frutas como la piña o la papaya ayudan a ese proceso, por lo que cualquiera de estos alimentos es un acompañamiento perfecto para los huevos en el desayuno o la cena, o en cualquier momento del día. Y no olvides que una buena digestión empieza en la boca; mastica bien y ya tienes parte del trabajo hecho.
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