La escena seguro que le resulta muy familiar a quienes tengan que hacer la compra con menores: niños pidiendo la compra de uno o más productos, con una insistencia inagotable que a menudo termina en enfados, pataletas y hasta gritos y lloros. Algunos se sentirán culpables por ceder, pero no están solos en esta lucha. Y el enemigo es la industria alimentaria y su marketing.
De poco sirve acudir al supermercado con una lista planificada de la compra enfocada en una dieta saludable, y ajustada al presupuesto familiar, si luego los niños se encaprichan con unos cereales de chocolate, unas galletas con formas divertidas, chocolatinas con regalo o helados protagonizados por algún famoso o personaje infantil. Y claudicar ante su insistencia tiene consecuencias directas en la salud de los peques.
Son las conclusiones de un estudio realizado en Inglaterra que se presentará en el Congreso Europeo sobre Obesidad 2026 en Estambul la semana que viene. Los resultados, que forman parte del proyecto PUSHED, revelan la influencia que tiene el entorno alimentario en las peticiones que hacen los niños de productos poco saludables. Una influencia que, aseguran sus autores, los expone a un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad.
Para conocer las experiencias de los padres o tutores en torno a las peticiones de compra de los niños o adolescentes, los investigadores elaboraron una encuesta a partir de una muestra representativa a nivel nacional de 1050 padres (67 % mujeres, 80 % blancos) de niños (de 1 a 18 años, 51 % mujeres) en Inglaterra en septiembre de 2025.
Y descubrieron que más de la mitad de los padres son acosados con frecuencia por los menores para que compren productos con alto contenido en grasas, sal y/o azúcar, tanto cuando hacen la compra en tiendas físicas como en línea, y casi tres cuartas partes confirmaron que solían ceder a dicha compra. Además, ir de compras con niños fue la segunda razón más común que los padres señalaron como influencia en la adquisición de productos no planificados (52 %), justo por detrás de los precios y las ofertas.
El poder de los niños
El estudio revela que piden cosas menores de todas las edades, pero son los más pequeños, de 4 a 11 años, quienes hacen muchas más peticiones, y son tres veces más propensos a insistir que los niños de 1 a 3 años. Además se apuntan a diferencias socioeconómicas, pues las peticiones insistentes de los niños son un 13 % mayor en las familias con inseguridad alimentaria.
Los productos que más piden los niños, según este estudio, son helados y polos (45 %), pasteles y bollos (43 %) y gominolas y galletas (42 %). Es, por tanto, un problema de salud pública, pues rara vez los niños se encaprichan con alimentos saludables, sino que son en su mayoría ultraprocesados.
Las estrategias empleadas por los menores varían según la edad y la posición económica de los hogares. La mayoría los piden verbalmente, pero uno de cada cinco niños recurre a tácticas emocionales como las quejas constantes y las rabietas. Uno de cada tres niños termina cogiendo artículos y colocándolos en la cesta él mismo, mientras que otros señalan directamente expositores o anuncios dentro de la propia tienda. Curiosamente, los niños con mayor seguridad alimentaria en casa son más propensos a recurrir a las pataletas y rabietas.
Muchos padres compran más de lo planeado
Como consecuencia de estas peticiones constantes, la mayoría de los adultos reconoce comprar lo que piden «a veces» (47 %) o la mayoría de las veces (25 %); el 91 % afirma gastar más de lo planeado en las compras habituales, y casi una cuarta parte de los encuestados indicaron que las peticiones de los menores les hacían sentir molestos, culpables o con ansiedad durante la compra.
“Los niños son muy susceptibles a las potentes y sofisticadas estrategias de marketing de alimentos y bebidas poco saludables, y la exposición frecuente que observamos les lleva a insistir a sus padres, lo que les expone a un mayor riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad”, afirma Magdalena Muc, de la Open University del Reino Unido, coautora del estudio, quien considera además “preocupante” que sean quienes más sufren inseguridad alimentaria los que reciben estas insistencias con mayor frecuencia.
Los investigadores consideran que sus hallazgos “deberían contribuir a orientar el diseño y la evaluación de políticas de salud pública destinadas a proteger a los niños de la incesante comercialización de alimentos poco saludables y a reducir la obesidad infantil y las desigualdades en materia de salud”, concluye la investigadora Emma Boyland.
Referencia
Emma Boyland, Anna Coates, Magdalena Muc, Sarah Muir, Mimi Tatlow-Golden, Christina, Vogel Meghan Boyes, Melisa Campbell, Bimpe Oki, Anne Rose, Paul Christiansen. Child requests for unhealthy products when food shopping: experiences of a nationally representative sample of parents in England (the PUSHED study).
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