Una cuchara muy sevillana que apaña cualquier primer plato: ligera, vegetal y para cualquier momento del año

Con un poco de jamón y unas hortalizas, resuelves una receta tradicional y sana sin esfuerzo

Jaime de las Heras

Editor Senior

A menudo, quien no es andaluz no es muy consciente de que algunos de los mejores platos de la cocina andaluza son, precisamente, los de cuchara y las recetas calientes, aunque la fama del gazpacho o de las frituras parezca eclipsarlo todo y deje de lado elaboraciones muy caseras que nos sacan de más de un apuro.

Eso es, precisamente, lo que sucede con los guisantes a la sevillana, que son, en cierto modo, una evolución de los clásicos guisantes con jamón, solo que aquí vamos a meter menos el tenedor y bastante más la cuchara

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Ratatouille tradicional

Además, es una receta que se enriquece con puerro, patata y zanahoria, y en la que la importancia final del caldo de cocción es fundamental. Para ello puedes utilizar un caldo de verduras o un caldo de pollo, aunque también vale simplemente agua o, incluso, si tienes guisantes frescos, el agua que hayas utilizado para cocerlos.

Además, es una receta que se resuelve en media hora y da de comer a un porrón de gente. Empieza picando el puerro y póchalo en una cacerola con un poquito de aceite de oliva, dejando que quede blandito, pero sin que llegue a tostarse. En ese mismo fondo, añade una cucharadita de harina y el jamón cortado en taquitos, sofriendo unos minutos sin dejar de remover.

Mientras se cocina, pela las patatas y córtalas en cuadraditos muy pequeños, de apenas medio centímetro, y haz lo mismo con las zanahorias. Mete zanahoria y patatas en la cazuela, rehógalas ligeramente y agrega pimentón y salsa de tomate frito. Vuelve a remover e incorpora un poco de vino blanco, dejando que se evapore el alcohol. Tras ello, moja con agua o caldo suficiente para cubrir los ingredientes.

Sube el fuego, lleva a ebullición y deja que cueza unos 10 o 12 minutos. Añade entonces los guisantes congelados y deja que se cuezan otros seis minutos. Si los guisantes no son congelados, sino frescos, igualmente bastarán apenas unos seis o diez minutos para que estén listos.

El plato estará en su punto cuando los guisantes estén tiernos y las patatas también estén bien cocidas. A partir de ahí, simplemente emplata, sirve y a disfrutar.

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