
Tomate, sandía y garbanzos hacen la base con un agregado de aceite de oliva, sal y pimienta
Esta ensalada rompe con los esquemas tradicionales al juntar dos de los grandes protagonistas rojos de la temporada de calor: el tomate y la sandía. Aunque de entrada pueda parecer una combinación extraña, lo jugoso de la sandía se equilibra bien con la acidez del tomate.
Al añadir garbanzos cocidos a la base de tomate y sandía, como fuente de proteína, se torna más saciante. Estos se podrían reemplazar por lentejas o alubias blancas sin problema. Y lo mejor es que se prepara ¡en menos de cinco minutos! La he aliñado de forma sencilla con aceite de oliva, una pizca de sal y pimienta. Incluso una pizca de tajín le quedaría muy bien, o hasta unas hojas de menta fresca picada o queso feta para un bonito contraste de color y un toque salado que realza el dulzor de la fruta.
Se puede disfrutar en la playa, en el parque o mismo en el trabajo, pero tiene sus trucos para transportarla con éxito. Al ser ingredientes con un alto contenido de agua, la sandía y el tomate, al entrar en contacto con la sal y el aceite, empiezan a soltar sus jugos de inmediato. Entonces, si lo mezclas todo por la mañana, para la hora del almuerzo los garbanzos estarán flotando en una sopa.
Lo mejor es llevar el aliño por separado y plantear un orden de las capas de los ingredientes: las legumbres abajo del todo, seguidas del tomate, y la sandía arriba del todo, así los cortes no se aplastarán. Justo antes de comer, basta con verter el aliño y remover ligeramente.
En DAP | Ensalada de tomate
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