Invertir tiempo en pelar las zanahorias es inútil casi siempre y solo tiene sentido por motivos estéticos
Pelar verduras y frutas debe ser de las tareas que más pereza me dan en la cocina, y quizá por eso no se me da muy bien. Las zanahorias reconozco que no son de los vegetales que más esfuerzo exigen, pero hace tiempo que he renunciado a lidiar con ellas siguiendo las sabias palabras de mi madre: “¿Para qué voy a malgastar tiempo en pelarlas?” Nunca hace falta. O casi, casi nunca.
Mi progenitora emplea las zanahorias básicamente de dos maneras, o tres, si añadimos el comerlas a bocados tal cual; las cuece en guisos, sopas y cremas, o las asa con otras verduras y patatas. Yo les doy muchos más usos y me gusta utilizarlas también preparadas en crudo, como en una ensalada crujiente de zanahoria rallada, o sacando cintas para hacer algo parecido a unos tallarines. Sea como sea, ya no pierdo el tiempo en pelarlas antes.
Ya no solo es perder tiempo, es derrochar verdura. La zanahoria realmente no tiene piel como la patata, es solo la capa más externa de esta hortaliza de raíz. Sí, más tosca e irregular, pero se puede comer perfectamente. Ni siquiera tiene ese sabor más amargo que tenían las zanahorias décadas atrás, antes de perfeccionar variedades más dulces.
El único sentido que tiene pelarlas es estético, y lo puedo entender en una cocina profesional o restaurante que aspire un poco más a acabados elegantes y sin aparentes defectos. En casa, no tiene sentido. Con lavar bien la verdura es suficiente, y si te preocupan las posibles trazas de fitoquímicos o suciedad, es fácil desinfectar los vegetales correctamente. También puedes comprar zanahorias ecológicas, en caso de que sea tu prioridad.
A nivel culinario y gastronómico, la piel es indistinguible cuando está cocinada, no digamos ya si la vamos a triturar para convertir en crema de zanahoria, puré o una salsa. Es más, estaremos derrochando una de las partes más nutritivas de la verdura, ya que la fibra, los compuestos fenólicos y los betacarotenos se concentran más en la zona cercana a esa falsa piel.
En casa solo veo el sentido de pelarlas si tenemos zanahorias grandes y ya algo viejas en el cajón de las verduras, cuando han perdido su apariencia lustrosa, crujiente y firme. Aunque se pueden revivir un poco con agua helada, la parte exterior puede haber quedado ya algo mustia y sí merece la pena quitarla con un pelaverduras.
En cualquier caso, si quieres pelar las zanahorias por estética o costumbre, aprovecha esos restos con otros descartes de verduras en cocinar un caldo o, si tienes jardín, compost.
Imagen | Freepik
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